ELISA ARDOY.
Menores caminando y jugando al borde de un precipicio. Esta es la imagen que los vecinos de Lomo Apolinario no quieren que se repita el curso escolar que comienza la próxima semana. La continuación de la calle Pino Apolinario discurre entre el borde del barranco Guiniguada y la trasera de los dos colegios concertados de la zona. Se trata de un tramo que está sin asfaltar y que, pese al riesgo, carece de vallas de protección.
Por esta calle, en la que se acumulan la basura y los escombros, tienen que entrar y salir diariamente los menores que viven en las casas de acogida de las Hermanas de la Caridad, pero también los habitantes de la zona, ya que comunica los barrios de Lomo Apolinario y Casablanca III. Además, la vía está situada a escasos metros de las entradas de los colegios Sagrada Familia y de los Padres Paúles, donde estudian centenares de menores.
"Esto es un camino real por donde antiguamente traían a la Virgen del Pino. Entendemos que quieran protegerlo y que no se pueda asfaltar, pero que al menos coloquen unas vallas de protección para evitar una desgracia", pide Aridane Navarro, presidente de la asociación juvenil Ghuasa de Lomo Apolinario. El portavoz ciudadano demuestra el peligro empujando unas pequeñas piedras con el pie que caen directamente al fondo del barranco lleno de tuneras y desperdicios.
Los propios vecinos levantaron hace unos años un muro de cemento a la entrada de la calle para evitar los incidentes y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria colocó unas pequeñas vallas, pero son insuficientes. "Llevamos años pidiendo que nos den una solución, pero nos ignoran. Los políticos no harán nada hasta que ocurra una desgracia en el barrio", lamenta el presidente de la asociación juvenil en alusión al consistorio.
Pero los niños no son los únicos que sufren el mal estado de esta calle. "Hay una señora mayor que no puede salir de la casa porque su marido no la puede llevar por aquí en silla de ruedas", explica Navarro, que recuerda que en los días de lluvia el barro impide la entrada de las ambulancias y las monjas tienen que sacar en brazos a los niños enfermos.
Además, en esa parte del barrio, ubicado en el distrito Centro, no está instalada la red de alcantarillado y una decena de viviendas sigue funcionando con pozos negros. Según los vecinos, los restos caen directamente al barranco con la consiguiente insalubridad para la zona.
La calle de tierra, paralela a la avenida principal que discurre hacia Casablanca III, es también utilizada como vertedero y acumula suciedad, cristales rotos y hasta colchones viejos. Hace unos años, el Ejército de Tierra realizó una limpieza a fondo en todo el barranco, pero desde entonces esta parte se encuentra "abandonada", tal y como denuncian los vecinos.