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ELISA ARDOY. Una mujer desempleada que saca adelante sola a sus hijos tiene menos posibilidades de encontrar plaza en una guardería municipal que una que tiene pareja y sueldo. La nueva ordenanza municipal, aprobada ayer, da prioridad a los hijos de las parejas o de las familias monoparentales con empleo, en detrimento de las parejas paradas, de las que trabajan a tiempo parcial o de las que uno de sus cónyuges tiene reconocida una gran discapacidad.
La nueva ordenanza, que corrige la aprobada inicialmente en julio, suprime la discriminación por género, pero da la puntuación más baja a las familias monoparentales en situación de desempleo que en su mayoría en la capital grancanaria son mujeres solteras con hijos.
Además, para disfrutar del horario extendido (de 16.30 a 20.00 horas) los padres tendrán que pagar hasta 69 euros. Fue una decisión de última hora del propio gobierno local, porque en la adjudicación de la gestión a la empresa Ralons se estableció que este servicio tendría un coste cero.
Asimismo, con la reforma de la ordenanza las tarifas han bajado, pero siguen siendo más altas que las del curso anterior. En concreto, cada uno de los 1.251 niños matriculados en las 11 escuelas infantiles tendrá que pagar una media mensual de 51,42 euros, frente a los 37,17 euros del curso pasado.
SIN TRABAJO. En las 11 escuelas municipales que abrirán sus puertas la semana que viene no continuarán trabajando 25 empleados. Estos trabajadores, que acudieron ayer a firmar el alta a las oficinas de la empresa Ralons, que se hará cargo de este servicio durante los próximos 10 años, se encontraron con una carta de despido.
Algunas de estas personas, en su mayoría mujeres, llevan trabajando más de 30 años en las guarderías cobrando unos sueldos de entre 700 y 1.400 euros. "Me quedan diez años para jubilarme, ¿quién me va a contratar ahora?", se preguntaba ayer Ana Rosa Bolaños, de 55 años, a las puertas de Ralons. Ana Rosa trabajaba en la cocina de una de las guarderías, un servicio que ha sido eliminado por la nueva empresa.
Por su parte, el dueño de Ralons, Miguel Ángel Ramírez, aseguró que la empresa había cumplido con su compromiso de subrogar a los trabajadores, aunque luego los despidió pagando su indemnización. El motivo, según Ramírez, es que nueve de ellos eran interinos, otros seis no constaban en el pliego de condiciones y los 10 restantes formaban parte de la cocina, que se sustituye por un catering. El empresario tomó esta decisión porque las cinco nuevas guarderías no tienen cocina y las de las viejas están en "desuso" y en "malas condiciones".
En cambio, las cocineras argumentan que para los niños de entre cuatro meses y tres años no hay mejor alimento que el de las cocinas de los centros.
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