L.S.V.
El camino para que llegue la diosa Laksmi, con la que arriba el Año Nuevo hindú, ya está preparado. Luces para que la diosa se oriente y renovación del hogar y del lugar del trabajo para que la prosperidad, la salud, la sabiduría y los buenos deseos aniden en un espacio sin impurezas. La crisis no será un obstáculo y las familias hindúes disfrutarán de la festividad con comidas familiares, regalos, fiestas y oro; el material con el que atraer la fortuna. El presidente de la comunidad indostánica, Vinod Sawani, asegura que cada familia gastará más de 500 euros.
Sawani señala que se gastará menos que otro años porque la crisis también golpea a la comunidad indostánica. Pero que las familias harán el esfuerzo porque se trata de recibir con positividad a 2068. "Ahora tenemos que trabajar el doble", afirma mientras asegura que pedirá "salir de la crisis".
Las nuevas generaciones ya no viven con tanta fuerza el Diwali como sus ancestros. Maikel Mahtani, dueño de la tienda de confección, cuenta que a él no le ha gustado nunca mezclar "la religión con el negocio" y que el Diwali lo celebra en la intimidad. Él también espera que el Nuevo Año se lleve está mala racha; a la que capea con la venta de trajes regionales canarios.
Arty Viroomal, una joven restauradora, aprovecha el Diwali para dar a conocer la gastronomía hindú en su restaurante del centro comercial La Minilla, donde habitualmente se pueden degustar diversas comidas del mundo. Durante toda la semana ofrece cuatro platos típicos aunque las tradiciones no se lleven a rajatabla. "He limpiado la casa y mantengo una luz permanente en el local, pero soy empresaria y tengo que seguir el día a día. Incluso en la India las cosas están cambiando mucho, aunque en las zonas rurales se siguen manteniendo más las tradiciones".