BORJA VALCARCE
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Guillermo Oliver Roca presentó ayer su dimisión como director del Instituto de Medicina Legal de Las Palmas (IML) ante el viceconsejero de Justicia del Gobierno de Canarias, Pedro Herrera, aludiendo a motivos personales. Tras hacer pública su decisión, el especialista pasará a ocupar su plaza como jefe de servicio en una de las tres áreas de la organización.
Oliver tiene el honor de haberse convertido en el primer dirigente de la institución médico-forense, ya que fue nombrado su director el 18 de octubre de 2007, cinco meses después de haberse fundado ésta tras años de luchas profesionales por conseguir un organismo propio que les dotase de cierta independencia. Cuatro años y medio después, abandona el cargo para dedicarse por entero a su trabajo como jefe de servicio de la Clínica Médico-Forense, una plaza que le tocó por concurso de méritos cuando se inauguró el Instituto de Medicina Legal y que constituye uno de los tres pilares del IML junto con el jefe de servicio de Patología y el de Laboratorio.
En declaraciones a LA PROVINCIA / DLP, Oliver aseguró que tiene "un trato excelente con el viceconsejero, Pedro Herrera, y con el director general de relaciones con la Administración de Justicia, Alejandro Parres, pero, por razones estrictamente personales, creo que debo pedir mi dimisión".
Su renuncia al cargo se hará efectiva en los primeros días del mes de febrero, "tiempo suficiente para cambiar todas mis cosas de despacho", bromeó ayer Oliver, quien aseguró no haber ofrecido ninguna recomendación sobre su posible sucesor porque esa "es una tarea que le compete estrictamente al viceconsejero".
Por otro lado, la decisión de abandonar la dirección no la ha tomado de forma precipitada. El también traumatólogo comentó: "Desde agosto he estado con problemas de salud y era algo que la gente se veía venir, aunque no lo hubiese hecho oficial hasta el día de hoy" [por ayer para el lector].