B. V. H.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a 16 años y cuatro meses de prisión a Carlos Alberto B. R., un inmigrante colombiano que golpeó, insultó y maltrató a su pareja durante el año y medio que duró la relación sentimental que mantuvieron. Todo acabó el 24 de diciembre de 2009, día en que ella decidió denunciarle tras haber sido violada dos veces mientras su agresor la amenazaba con un cuchillo de cocina y la obligaba a practicarle felaciones.
La sentencia condena a Carlos Alberto por la comisión de tres delitos: uno de lesiones (10 meses de prisión), otro continuado de agresión sexual (13 años y seis meses) y un tercero de malos tratos habituales (dos años). El Tribunal, además, lo condena al pago de quinientos euros por los daños corporales que sufrió la víctima y a una indemnización de 30.000 euros por el sufrimiento moral.
El fallo, del que es ponente la magistrada Pilar Parejo Pablos, declara probado que el 18 de julio de 2009 se produjo "una discusión en el domicilio" de ambos y que Carlos Alberto golpeó a su pareja "por todo el cuerpo y especialmente en el rostro". Ella sufrió un moretón bien visible y fuertes dolores en las costillas. Pese a no ser reconocida médicamente, sus compañeros de trabajo recordaron en el juicio haber hablado con ella de los golpes que presentaba y la instaron a denunciar a su pareja.
La agresión que llevó a la denuncia sucedió en la madrugada del 24 de diciembre de 2009. Tras otra discusión, el condenado "la agarró primeramente de los pelos para luego agarrarla del cuello y propinarle múltiples puñetazos", recoge la sentencia.
Tras eso, él quiso acostarse con ella, pero se negó. El agresor "tomó un cuchillo, entró en la habitación y con el fin de que accediera contra su voluntad se lo exhibió". El fallo relata cómo en dos ocasiones el procesado obligó a su pareja a practicarle sexo oral y la violó mientras le enseñaba el cuchillo. En una de las ocasiones le preguntó "si estaba disfrutando".
Carlos Alberto sostuvo durante el juicio que las relacio-nes sexuales fueron consentidas, hasta el punto de que, tras las agresiones, "él se fue a trabajar tranquilamente pensan-do que ella también lo haría". Sin embargo, no pudo dar una versión coherente para expli-car las lesiones que presentaba su pareja.
Las forenses que acudieron a la vista oral, que se celebró a puerta cerrada, explicaron que la agredida "ya había sido víctima de maltrato por una pareja anterior, no entendía por qué le volvía a pasar y no exageraba".
El Tribunal, asimismo, cree la versión de que no le denunció antes "porque no estaba en situación legal en España y no quería perjudicarlo".