TERESA GARCÍA
Las fiestas más importantes de la Ciudad Alta se están convirtiendo este año en una especie de campo de batalla, en el que las dos comisiones de fiesta han iniciado una batalla de acusaciones. El nuevo presidente festero, Matías Dávila, aparece como claro ganador de esta guerra, pues cuenta con el apoyo del Ayuntamiento, que fue el que impulsó su nombramiento. Los vecinos que apoyan al presidente del Patronato de Fiestas de Ciudad Alta caído en desgracia, Mario Cáceres, prosiguen con la recogida de firmas en apoyo al empresario y amenazan con sacar las pancartas a la calle.
Tras negarse a entrar en la polémica, Matías Dávila, presidente también de la comisión de fiestas del Barranquillo Don Zoilo, asegura que cuenta con el apoyo de buena parte de los colectivos de Schamann, entre ellos, la asociación de vecinos Aschamann, Ateneo Ciudad Galdós, la asociación de comerciantes de Pedro Infinito y el club de jubilados.
La presidenta de la Asociación Zona Comercial de Pedro Infinito y miembro de la nueva comisión, Marianela Caballero, sale en defensa de Dávila y justifica la creación del nuevo equipo por "los problemas que hubo el año pasado con las fiestas. Fueron los vecinos los que le pidieron a Matías que cogiera otra vez las fiestas. Lo que me parece patético es que un señor del PP se dedique a recoger firmas contra de la nueva comisión". El dardo de Caballero va dirigido a Mario Cáceres que, aunque ahora parezca increíble, concurrió en el número 21 de las listas populares en las últimas elecciones municipales y es vocal en la junta de Ciudad Alta. Los defensores del nuevo presidente acusan a los partidarios de Cáceres de "decirle a la gente que Dávila se va a llevar las fiestas para el Barranquillo. Están convirtiendo las fiestas en un campo de batalla". Desde las filas de Cáceres, la versión es otra. Fuentes del patronato aseguran que el concejal Mata "llamó hace dos semanas a Cáceres para anunciarle que no iba a ser presidente de las fiestas. Le dijo que él era el concejal y que se olvidara de las fiestas porque él había decidido que las iba a llevar Dávila", a quienes acusan de "prestarse a esta movida por un afán desmedido de protagonismo".
Las fuentes añaden que "los problemas entre el edil y Cáceres comenzaron cuando éste se negó a aceptar la propuesta de Mata para que nombrara a Dávila vicepresidente de las fiestas. El concejal está provocando un enfrentamiento entre los vecinos sin necesidad".