PABLO CHECA
ENVIADO ESPECIAL
La carretera que llega hasta Fuencaliente y a las zonas de Los Canarios, Los Quemados y Las Indias parece dirigirse a ninguna parte. A izquierda y derecha el panorama es desolador, pues el negro es el único color presente en un paisaje que hasta hace tres días era de los más hermosos de Canarias. Sin embargo, llegas a Fuencaliente y, pese a ser uno de los núcleos principales del incendio, muchas de sus casas están intactas. Sus vecinos lucharon por protegerlas ellos mismos y ahora las disfrutan como si nada hubiera pasado.
Derbi, popular vecino de este sitio, reconoce que "de aquí sólo me hubiesen movido pegándome dos puñetazos". Junto a su mujer, Ana, disfruta de una copiosa comida familiar, pero tiene tiempo y ganas para recordar cómo ocurrió todo el pasado viernes. "Vino mi nuero a por mis dos hijos para llevarlos hacia la costa porque las llamas rodeaban la casa. Mi mujer y yo, al ver que estaban a salvo, nos subimos a la azotea y empezamos a achicar agua".
Cualquier método era bueno para que las llamas no entraran: "Cogíamos lo que podíamos, incluso garrafas, y también las mangueras. Después de humedecer la zona, disparamos contra las llamas que venían hacia la casa. Al final la salvamos".
El fuego sí le destrozó material por más de 50.000 euros, pues dejó en nada un solar en el que, aparte de un coche, había una máquina de cortar madera, ya que es carpintero, valorada en más de 7.000 euros.
Mientras, su hija, Yajaira, estremece con su relato. "Todavía no me creo que el pueblo haya quedado así después de todo el fuego que había. Me fui de casa junto a mi hermano, nos quedamos atrapados en el volcán y hasta las siete de la mañana no pudimos bajar a la costa". Lo peor era no saber qué ocurría: "Era imposible parar de llorar. No podía hablar con mis padres, por lo que pensé que hasta ellos se habían quemado. A las once de la mañana cuando subí a casa, no me creía que el pueblo aún existiera."
Sirvan estas tres historias para analizar el valor ante las tragedias. Sólo así se concibe la vida en el fuerte de Fuencaliente.