A.Z.D.
El consejero de Presidencia del Gobierno canario, José Miguel Ruano, saldaba la jornada de ayer destacando las "tareas muy positivas" en la lucha contra un fuego que está "contenido, pero no controlado". Además, el incendio constataba un avance muy menor que en las primeras 24 horas, pues afectaba a un área de entre 2.600 y 2.700 hectáreas en el sur de la Isla.
Hay que recordar que la noche del sábado llegaba con el incendio desgajado en dos frentes bien separados. Uno oriental, centrado en la zona de Montes de Luna y Tigalate, en Mazo, preocupaba menos a los expertos, que confiaban en que las llamas, aprovechando la dirección del viento, se fueran acercando al mar. Por otro lado, el frente occidental, que había amenazado durante todo el sábado con pasar de Fuencaliente a El Paso y encaminarse al centro de la Isla, se enfrentaba al dispositivo terrestre situado en la zona de la Ermita de Santa Cecilia, utilizada como cor- tafuegos natural dada su naturaleza marcada por la lava volcánica.
Sin embargo, durante la noche, mientras el frente occidental ofrecía un comportamiento positivo y no pasaba del cordón sanitario dispuesto para frenarlo, el oriental se tornó más problemático, volviendo en parte sobre sus propios pasos, acercándose de nuevo a Tigalate, de donde surgió, y elevándose a la copa de los pinos de Mazo. En este punto, un cambio en la dirección del viento obligaba en la mañana a evacuar a las personas que combatían por tierra este frente en la cercanía de Montes de Luna, pues podía peligrar su integridad física.
Así, todo el trabajo se centraba entonces en obligar a descender al fuego con los medios aéreos, para posteriormente poder volver a situar la lucha terrestre. Hay que tener en cuenta que el fuego de copa se propaga mucho más rápi- damente y es más difícil de controlar.
En cuanto al frente del oeste mostró durante el día y la tarde el mismo comportamiento de la noche anterior, y no ofreció mayores problemas al dispositivo. En este flanco se fueron cumpliendo los objetivos y las llamas no consiguieron consolidar nuevos territorios ni tampoco volvieron a amenazar con romper hacia el norte.