JOSÉ NARANJO
Como un joven senegalés más, Sitapha Savané, jugador del Gran Canaria de baloncesto protagonizó una sentada en plena calle y estuvo a punto de recibir el impacto de una granada lacrimógena, que, según su propio testimonio, pasó a un metro de su cara. "Esto no puede ser, la respuesta policial es brutal. Toda esta gente está aquí porque Wade no se puede presentar a las elecciones, nuestra Constitución lo dice claramente", aseguró ayer Savané en la calle Pompidou del centro de Dakar.
"Con Wade como candidato no deberían celebrarse las elecciones, es una ilegalidad", insistió. Acompañado en todo momento por su hermano y un grupo de amigos y llevando al cuello un pañuelo para protegerse de los gases lacrimógenos, Savané no podía ocultar su indignación por el delicado momento que atraviesa su país y la indiferencia internacional hacia el mismo. "He querido estar presente junto a mis hermanos porque este es mi país, así que he aprovechado que este fin de semana no teníamos partido para venir. Es el momento de hacer algo, no podemos quedar de brazos cruzados", aseguraba.
La imponente figura del jugador del Gran Canaria sobresalía sobre la mayoría de los manifestantes ayer cuando intentaron entrar en la plaza de la Independencia, un objetivo simbólico que se han fijado los opositores y que tropieza siempre con un fuerte dispositivo policial que se lo impide. Ayer, la violencia se desencadenó cuando un grupo de alrededor de 150 jóvenes, entre ellos el propio Savané, protagonizó una sentada en los aledaños de esta plaza. En ese preciso momento comenzó la carga policial y los jóvenes se dispersaron en las calles perpendiculares a la Avenida Pompidou. Cientos de personas se les unieron y comenzaron a lanzar piedras a la policía, que respondió lanzando gases lacrimógenos. Algunos manifestantes quemaron neumáticos y los puestos de venta de comerciantes, con los que levantaron barricadas. Y la policía comenzó a dispersarlos con más gas. Uno de los momentos más violentos se vivió cuando llegó el candidato Ibrahima Fall rodeado de un grupo de seguidores. Tras intentar entrar en la plaza y recibir varias granadas de gases lacrimógenos se refugiaron tras una caseta de venta de refresco. Entonces la policía disparó a cartuchos de fogueo y gases directamente contra este grupo, lo que provocó graves heridas en la cabeza a uno de los manifestantes.
Posteriormente, los disturbios se extendieron a muchas calles de Plateau y se generalizaron en los barrios más populares de la ciudad, como Medina, Fass o Gueule Tappé, donde miles de jóvenes levantaron barricadas y protagonizaron incidentes. De igual modo se extendieron a las afueras de Dakar, en localidades como Rufisque o Pikine.