PILAR CÁCERES
No es una broma de mal gusto. La insaciable avaricia bancaria ha dado un paso más y el Deutsche Bank crea el fondo de inversión DB Life Kompass 3 que permite a sus clientes apostar especulando con sus capitales sobre la esperanza de vida de personas de la tercera edad. Si estas personas viven más tiempo, gana el banco; en caso contrario, gana el inversor. Hasta ahora, la suma generada por tan macabra inversión supera los 200 millones de euros. El sector financiero privado no se ruboriza por dicha iniciativa. Una línea de negocio similar a una apuesta lúdica, si no fuera porque forman parte del asombroso acceso a la historia clínica de 500 ciudadanos estadounidenses de entre 70 y 90 años de edad, reveladora de su expectativa de vida. Esto hace del tétrico negocio un auténtico desatino ético de enorme alarma social. Si los seleccionados viven un promedio de 12 meses más de lo que expertos médicos vaticinen, el rédito del fondo es del 8,45% por año; si viven 24 meses más, el rédito desciende al 3% por año. Así que se estará pendiente del desenlace de la ruleta, la lucha por la vida de seres humanos que, sin saberlo, provocan que el propio inversor desee la muerte de la persona objeto de la inversión para obtener suculentos beneficios económicos. Para mayor enjundia, las tablas de estadísticas elaboradas a partir de los datos de salud de los ancianos, manejados por la entidad bancaria, están convenientemente desfasadas, cercenando información al inversor con el fin de asegurarse el beneficio.
El inversionista, además de participar en un mercadeo macabro resulta engañado -de listillo a pardillo-, y, doloridos en sus bolsillos sin alma, han osado denunciar a la banca -que nunca pierde-, por tener acceso a información privada sobre el estado de salud de los ciudadanos, ahora activos. Es expresión de la decadencia del modo de vida capitalista, que constituye la base de la especulación financiera. Todo se compra y se vende, sin remilgos de ningún tipo a la hora de lucrarse con suculentas plusvalías, incluso asociadas a la muerte de ciudadanos que ignoran al juego de casino al que están sometidos en su perspectiva de existencia.