Comité central
02.02.2013 | 03:05Juanjo Jiménez S i no hay sorpresa de último minuto el presidente del Gobierno no admitirá preguntas durante su comparecencia tras el Comité Ejecutivo Nacional del PP, hoy a las 12.30, una hora menos en Canarias. Esto de no admitir preguntas, es decir, de no aportar respuestas, y que es algo que no sólo practica Rajoy sino incluso presidentes de tele-clubs, es un reculeo más de una sociedad que se preciaba de tan europea y moderna ante los estados totalitarios.
Los políticos, independientemente de que luego cubran o no sus excesos con sobres cerrados, son asalariados de los votantes, y por lo tanto están a su servicio o a su entera deposición, que diría la señorita Yanely Hernández, de la Agencia Canaria de Investigaciones Científicas. De hecho, cuando bajan a tierra para ofrecer giras y garbeos como candidatos se presentan con tres guineos estándar cuyo denominador común radican en escuchar ´la voz del pueblo´, servir ´a mi gente´ y ´salvar a la patria´ y, por tanto, no vale luego hacerse el longuis amparándose en la mística de ser investidos en un ser superior que no rinde cuentas a la opinión pública.
El Antiguo Régimen prosperó en este sistema. El rey era nombrado a dedo por la divinidad y sus fregaduras eran inaccesibles al escrutinio terrenal para, al igual que hoy sábado, dejarle al Santísimo el marrón del juicio, un método de gran confort para el presunto laja porque las diligencias previas comenzaban una vez que el monarca traspusiera.
Informativamente es irrelevante que Rajoy conteste para decir no me consta pero en las formas sí que daría, si no responde, un paso más en el progresivo enchinamiento de este país, que copia casi hilo por pabilo las maneras de la China continental a la que se moralizaba cuando éramos ricos por tener a los trabajadores desprotegidos, explotados con horarios imposibles, machacados en la calle y con un gobierno que tampoco explica, que es el rumbo que ha tomado esta España cuyo Ejecutivo cada hora se parece más a una rancia foto pekinesa del Buró Permanente del Comité Central.

