Vísperas de efemérides

Injustificable desprotección en la miseria infantil española

05.02.2014 | 23:00

Los últimos datos ofrecidos por Unicef, sobre el estado actual de la pobreza infantil en España, son aterradores. Tres millones de niños en total que están sufriendo la triste lacra de la pobreza cuasi absoluta en sus vidas. Lo que equivale a un 33,8% de la existente población infantil. Con una cifra de un 25% de estos niños que están malnutridos. Son estos infantes los más frágiles, por sus necesidades primarias y perentorias, para complementar la adecuada nutrición. Y son, debido a su indefensión, los grandes perdedores ante la perversa crisis económica que nos han impuesto y hacen soportar los grandes financieros globales, el FMI, el Banco Central Europeo y los bancos en general, con la venia del Estado, coautor que no pone remedio inmediato a este atropello injustificable. El Gobierno Central y los Autonómicos, tienen gran parte de culpa de que se produzca este estropicio moral y desafuero hacia la sensible población infantil, creando en ella un fuerte impacto emocional que le dejará secuelas para el resto de sus vidas en sus estados sensibles. Tanto el central como los autonómicos han firmado la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Pero, una vez más, todo es agua de borrajas sobre papel mojado.

El incumplimiento por parte de los funcionarios eventuales que ocupan un cargo de tanta responsabilidad social, sobre todo en este apartado de tan sensible y miramiento hacia la absoluta protección infantil. A veces, con un practicado olimpismo de facto, tramado por una arrogante prepotencia del conocimiento y de poseer la verdad absoluta y sin posibles errores. Para más inri, en este capítulo, en inevitable parangón con el resto de países de la Comunidad Europea, ocupando España el muy vergonzante octavo lugar en el ranking, con el mayor número de infantes que sufren esta remediable desdicha, detrás de Bulgaria, Rumanía, Hungría, Letonia, Grecia, Italia e Irlanda. Esta debe ser una de las engreídas 'marca España', de la que proclaman y presumen a los cuatro vientos, el ministro Gargallo y el gabinete de Rajoy. Todo un despropósito del nacionalsindicalismo.

Esta miserable desprotección hacia el eslabón más débil de la sociedad en general, sea española o no, me da lo mismo, en el lugar del globo donde se produzca, me produce el mismo espanto y conmiseración. Esta sensible población menuda no tendrá un feliz futuro mientras no tenga una dulce infancia en la alimentación, formación educativa y en las atenciones afectivas, que merece para tener una psiquis lozana, desde ese mismo periodo de tierna infancia. El devenir de esta muy joven población, ahora niños, no será el apropiado para que el país tenga unos habitantes que hayan tenido una infancia bien alimentada e integrada en todos los órdenes, para estar entre los mejores países, con el debido bienestar social de evolución cultural y progreso, compitiendo en buena lid con las naciones punteras del entorno.

En Canarias, según los datos elaborados por Unicef, se alcanza un escalofriante 29%, 9 puntos más que el resto de la Unión Europea. Esta vergonzosa cifra, no paliada por el inoperante Gobierno autonómico, es consecuencia, además, del elevado guarismo del paro laboral, existente en nuestras islas, con un incomprensible 33% de desempleados, con familias enteras sin ocupación laboral. Asimismo, tenemos el tristísimo deshonor de ocupar el sexto lugar, en valoración con el resto de las comunidades españolas. Aún, con el reciente presupuesto de la Comunidad canaria, en 58 millones de ?, no es una cuantía necesaria para mitigar esta penuria infantil. Pena que nos afecta a todos, por el dolor que nos produce en nuestra impotencia y rabia contenida, ante este bochornoso oprobio y miserable infortunio en gran parte de la infancia.

A toda esta perversidad de males continuados, la cesta de la compra y los servicios básicos necesarios para el lógico desarrollo de la vida familiar: agua, electricidad, gas, transportes, etc., no paran de incrementarse en sus costos. A esto hay que sumarle negativamente, la pérdida salarial en un 10%. Debiendo estar todos estos productos de consumo obligatorio, más protegidos por el Gobierno central, a quien corresponde ese menester competencial, y no ser tan vulnerable -y cómplices sumisos con las multinacionales proveedoras-, con dichos incrementos en los precios de tan básicas necesidades. Pero, ya sabemos para quienes se gobierna y se establecen las leyes comerciales, y los programas políticos que manejan.

Es horripilante leer estas lamentables noticias. Nos dejan acongojados en nuestras alterables emociones. Con los últimos avances del Estado de Bienestar y de evolución social, que en todos los órdenes hemos logrado, y que paulatinamente, con la excusa de la crisis (diseñada a medida por los mandamases mundiales), nos ha ido mermando el partido gobernante, para imponer sus groseras políticas antisociales, y sobre todo, para beneficiar a la clase inversora y religiosa, en detrimento de la gran masa trabajadora. Ya se daba por hecho, que con las indignas pobrezas y miserias, habíamos pasado página de esa negra historia en nuestra -hasta la década de los sesenta-, siempre pobre, la piel de toro y allende sus archipiélagos. Pero no, la historia de la humanidad se repite en un tiempo tras otro. Parecen ser inevitables ciclos a cumplir, por mor de la avaricia ciega y febril materialismo del hombre.

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