LP Confidencial

El dilema de la tercera vía catalana

08.02.2014 | 02:10

Pasan las semanas y, cuando solo faltan nueve meses para la anunciada consulta soberanista de Cataluña, los principales actores (Mariano Rajoy y Artur Mas) siguen sin moverse de sus posiciones. Previsiblemente, así será hasta después de los próximos comicios europeos (ya que ninguno de los dos podría retroceder sin asumir un elevado coste electoral).

La postura de Mariano Rajoy es conocida. Ha repetido que ni puede ni quiere saltarse el marco constitucional y utilizará todos los medios a su alcance (mayoría en el Congreso, abogacía del Estado, recurso al Tribunal Constitucional) para desactivar los mecanismos legales previstos por la Generalitat para convocar la consulta: transferencia de referéndums por la vía del artículo 150.2 y Ley de Consultas catalana.

Por parte catalana, se da por descontada esta secuencia y, de hecho, se apura la aprobación de la ley catalana hasta septiembre, para convocar la consulta a través de ella y que quede visualizado el encontronazo legal. Las fuerzas que impulsan el referéndum coinciden en que, ante la imposibilidad de convocarlo, la solución pasa por elecciones autonómicas de carácter plebiscitario, sin tener clara aún la fecha de las mismas (el 9 de noviembre o en 2015).

Esta situación es vivida con desazón por los defensores de una tercera vía en Cataluña (formada por empresarios de alto rango, el PSC, Unió y sectores de ICV). Pero su postura global puede ser clave en el futuro: deberán decidir si les pesa más la negativa de Rajoy a buscar una salida a las demandas de Mas (financiación semejante al concierto vasco, blindaje de la lengua catalana) o si, ante el miedo a posibles "insurrecciones", optan por engordar el bando de los que defienden la legalidad constitucional (PP y Ciutadans). Algo que nunca hubieran imaginado cinco años atrás.

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