LP Confidencial

Apearle el tratamiento

10.02.2014 | 02:00

Terminados los detalles de la contratación, la empleada preguntó:

- Señora, ¿usted tiene bachiller superior?

- No.

- Entonces voy a tutearte.

Ahora los niños tutean por defecto pero antes trataban a todos de usted. Hasta hace un par de generaciones, algunos incluso a sus padres: "Diga, padre", "escuche, madre".

El tú se reserva para los iguales, así que es normal que triunfara en la democracia. Aunque venía de más atrás, el trato que dejó el franquismo cuando llegó a la orilla de la Transición mezclaba el tuteo remangado de Falange con el usted tecnocrático del Opus Dei. Las clases medias se trataban cortésmente de usted, a las personas mayores se las respetaba de usted y a los subordinados se les distanciaba de usted.

En la segunda mitad de los setenta se apeó el tratamiento del usted público y cuando los socialistas llegaron al poder tuteaban y nombraban por el cargo -"ministro, ¿qué haces con..."- que sonaba a neocasticismo, como "la señá Encarna" de Arniches.

Para entender lo de apear el tratamiento, desapareció el "caballero" hasta prácticamente los años noventa, al menos en el tercio norte peninsular, y regresó de mano de las escuelas de hostelería y de las ventas. Ahí sigue, pese a que no hay monturas en las ciudades.

La derecha parlamentaria nunca quitó el distanciador "usted". Fraga, que desde ministro creyó siempre que los periodistas formaban parte del servicio (y con razón), mantuvo ese "pues mire usted" que fue muletilla de la derecha sobre la que se apoyaron incluso enemigos internos como Mariano Rajoy.

Rajoy le ha apeado el usted al "señor Rubalcaba" porque el socialista no se baja de la burra de que, desde el rescate hasta los seis millones de parados, todo es crisis. Ese "tú" que reta a pelearse en el descampado de las europeas extiende el tú como yo.

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