28 de marzo de 2015
28.03.2015
El análisis

Felipe González y lo más rancio de Venezuela

27.03.2015 | 22:26

Felipe González acaba de anunciar que vuelve a ejercer la abogacía y que lo hace para defender las causas de dos conocidos saboteadores de la Constitución Bolivariana: Leopoldo López y Antonio Ledezma.

Ledezma -alcalde golpista de Caracas-, y López -muñidor de las guarimbas-, se encuentran actualmente en prisión al haber sido sorprendidos in fraganti en algo tan grave como es organizar la violencia entre la población y promover un golpe de Estado, según reconocieron los propios militares convictos y confesos que participaron en ese plan.

En el currículo del actual alcalde de Caracas figura el haber sido jefe de la Policía Metropolitana y uno de los principales represores en los años 90, de los estudiantes y ciudadanos que demandaban justicia social en los sucesos del conocido como "caracazo".

La relación de Felipe González con lo peor de Venezuela viene de mucho atrás. Ostentosa fue su amistad con Carlos Andrés Pérez, el presidente más corrupto y represor que ha tenido aquel país y que fue destituido de su cargo por malversación. Entre los muchos negocios que González apadrinó con la intervención del propio Pérez, destaca la venta a Gustavo Cisneros, el hombre más rico de Venezuela, de la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados -empresa pública tras la expropiación de Rumasa-, a un precio aproximado de 10 millones de dólares, que tan solo tres años después este vendió por 200 millones de dólares.

Disfrazado ahora de abogado, en el colmo de su cinismo, Felipe González se suma a la campaña que presiona al presidente Maduro para que renuncie a su obligación de defender la Constitución, exigiéndole que impida se averigüe, se enjuicie y se condene en su caso a personas acusadas de graves delitos contra la ciudadanía venezolana.

Desde que Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela por una abrumadora mayoría en 1998, los principales promotores de las guarimbas hoy en prisión, no han parado, pero hace justamente un año, con Chávez ya fallecido, reanudaron con más intensidad aún las protestas violentas, pidiendo abiertamente el derrocamiento del presidente Maduro a través de su plan La Salida, siendo más de 40 personas las asesinadas.

Lo que está ocurriendo es de una gravedad extrema. Se está desestabilizando la democracia de Venezuela. Los gringos y la casta no cesan en su empeño de controlar al país que tiene las mayores reservas petrolíferas del mundo, más que cualquier otro país de la OPEP. Lo que ocurre en Venezuela trae causa otra vez en la gula insaciable de los del Norte: EE UU, que tiene el 5% de la población mundial, consume 20% de la producción petrolera de todo el planeta, necesitando 20 millones de barriles de petróleo diarios para sostener su hegemonía, y apenas logran producir 9,6 millones de barriles al día.

Obama ha presentado su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, nombrando a Venezuela como una amenaza y destacando su apoyo para los venezolanos que viven en un país en donde "la democracia está en riesgo". Ha autorizado un fondo especial de 5,5 millones de dólares en su presupuesto para apoyar a grupos antigubernamentales en Venezuela para el año 2015.

Y en medio de todas estas evidencias, Felipe González ahora presumiendo de toga y de libertador. Menuda cara la de este pollo.

(*) Pedro Limiñana, Isabel Lecuona, Joaquín Sagaseta, Domingo Tarajano, Margarita Etala Socas, Miguel Ángel Redondo, José Ramón Pérez Meléndez, José Manuel Rivero, Francis Candil, Isaías González, Alejandro Pérez Peñate y Arcadio Morales

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