El análisis

Global y el Pino

14.09.2016 | 00:55
Global y el Pino
Global y el Pino

Vaya por delante que soy un usuario ocasional del servicio de guaguas que presta Global entre Tafira y el Hoyo o Santa Catalina, y viceversa, y que, en mi opinión, es un buen servicio, puntual y rápido. Pero la historia que viví el día del Pino creo que merece ser contada, no tanto para escarnio de la empresa como para que alguien tome medidas (la dirección de Global y/o el departamento de transportes del Cabildo) y que nunca más vuelva a suceder. Desde hace muchos años subo en mi coche a Teror para la Romería el día 7 de septiembre. Este año, además de ir a la Romería, volví al día siguiente caminando desde Tamaraceite para acompañar a mi mujer, que quiso ir a ver a la Virgen el día del Pino.

Además de la cantidad de basura desechable que encontramos por el camino en el margen derecho de la carretera, solo destacar el tremendo calor del que disfrutamos. Salimos sin prisas desde el intercambiador de Tamaraceite a las 10.15 y tres horas después estábamos viendo la salida de la Virgen en procesión. Cansados pero contentos. Comimos en casa Paco -sus famosos montaditos- y a las 14.15 fuimos a la estación de guaguas a coger la Global al Hoyo. No daba crédito a lo que mis ojos vieron. Centenares de pasajeros hacían cola formando una inmensa línea que salía de la estación y subía por la calle que desemboca en ella. Pregunté si era la cola para coger la Global al Hoyo, a lo que me respondieron que era la cola para coger cualquier Global, fuera a donde fuera.

Mi mujer y yo nos pusimos al final, con un sol de justicia que caía sobre todos los que formábamos la cola. Le comenté que la espera debía ser cosa de veinte minutos, no más, porque había muchas guaguas de Global vacías, esperando para entrar en la estación y cargar. Ella, con la intuición típica de las mujeres, me dijo: "Una hora". Conforme pasaban los minutos y la cola casi no se movía, me empecé a mosquear, porque si éramos muchos los que queríamos subir a las guaguas, también había muchas guaguas, y no me explicaba la lentitud del avance de la cola, ni la más lenta todavía salida de guaguas cargadas de la estación. Cuando ya llevábamos 35 minutos en cola, alguien comentó que antes de subir a la guagua había que comprar el billete, que no lo expedía el cobrador como siempre. Con mi mujer guardando la cola, me adelante y, efectivamente, había otra cola -ésta más pequeña y rápida- hacia dos ventanillas donde dos señoritas vendían los tiques. Una vez comprado el billete para dos personas a San Telmo, y de nuevo en la cola, empecé a darme cuenta de qué era lo que retrasaba tanto el embarque de pasajeros y las salidas de las guaguas de la estación. Aunque había cuatro muelles de carga, o sea que cuatro guaguas podían cargar simultáneamente, solo se utilizaba uno de ellos para los que íbamos a San Telmo, y otro para los que iban solo a Tamaraceite. Los otros dos muelles estaban permanentemente vacíos, sin guaguas. En frente, en otros muelles de carga, estaban las guaguas que iban a otros municipios de la isla, con una pequeña cola de ciudadanos.

Cogimos la guagua a las 15.25 horas y salimos a las 15.30, después de una hora y diez minutos de cola a pleno sol. Al salir de la estación, conté hasta 14 guaguas de Global vacías -dos dentro y las demás fuera- esperando para cargar pasajeros. Y la cola a esa hora era mayor que cuando llegamos nosotros. No entiendo mucho de transporte de pasajeros, pero es evidente que la organización del embarque de pasajeros era, cuanto menos, tercermundista. Es verdad que eran muchos los pasajeros, pero también es verdad que el número de guaguas en espera de cargarlos era impresionante. Digo yo, que si hay cuatro muelles de carga para Las Palmas capital, y siendo la gran mayoría de los que hacíamos la cola pasajeros con ese destino, lo normal es que hubiera cuatro guaguas con destino la capital, cargando simultáneamente, ¿no les parece? El tiempo de espera se podría reducir, y mucho. Pues parece que a nadie de Global se le ocurrió la solución. Me preguntaba por qué la gente no se sublevaba, y eso que varias de las personas en la cola estaban cabreadas. La respuesta es que éramos "pasajeros cautivos". O bajábamos de Teror en Global o caminando, a elegir. Y elegimos en Global.

Sobre el recorrido de la guagua que nos trajo a Las Palmas se podría hacer otro artículo. Desde la estación de Teror al Hoyo en San Telmo, casi sin tráfico porque era festivo, tardamos una hora y cinco minutos. Eso sí, nos hizo un recorrido turístico por la carretera interior, pasando por Tamaraceite, bajando por Siete Palmas, Los Tarahales, y Las Rehoyas antes de llegar al Hoyo.

Ya en casa, leí unas declaraciones del presidente de Global diciendo: "El transporte público es la forma más cómoda y segura para disfrutar del Pino". Con respecto a la seguridad nada que objetar, pero en cuanto a que es la forma más cómoda, en el caso que vivimos mi mujer, yo y miles de ciudadanos, vamos a dejarlo... Bajar de Teror a Las Palmas, entre cola y transporte, fue una aventura que duró dos horas y quince minutos. Casi lo mismo que si hubiéramos bajado caminando.

(*) Exconcejal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
laprovincia.es en las Redes Sociales
Enlaces recomendados: Premios Cine