21 de octubre de 2016
21.10.2016
La columna del lector

A qué espera el PP

20.10.2016 | 23:52

Tras haber escenificado un primer intento de constituir un gobierno, y a pocas semanas de acabar el plazo para la conformación del mismo, parece que el único partido con opciones para conformarlo, el PP, está o parece estar viéndolas venir, en algo que es todo un clásico en las estrategias de las diferentes formaciones políticas, la de tensar al máximo una situación y sondear los diferentes estudios externos e internos que desde la conveniencia partidista hacen que la ciudadanía nos veamos abocados a sufrir unas terceras elecciones.

No se puede obviar que el PP ha salido muy favorecido por la fractura interna del principal partido de la oposición (PSOE). Esta circunstancia favorece sus intereses y abre una posible opción de gobierno, sin descartar las más variopintas opiniones y posibilidades inconcebibles antes de dichos problemas del PSOE. Resulta complicado entender la contemporización en la toma de negociaciones, que no de diálogo, para sondear opciones que den cabida a un nuevo gobierno que evite terceras elecciones.

Parece evidente que, para más de ocho millones de conciudadanos de nuestro país, no son un elemento esencial los diversos casos abiertos (y en sede judicial) en torno a presuntos delitos relacionados con la corrupción, para otorgarle su confianza. Cuestión esta incomprensible en otras democracias más arraigadas, y que llevan aparejadas un castigo electoral.

Si bien el PSOE es la llave, justificar una hipotética abstención en el próximo Comité Federal, ya sea en bloque o por abstención técnica (11 abstenciones), entre dos formaciones políticas históricamente enfrentadas que lleve al PP a gobernar, deberá de ser transmitido con argumentos de gran calado a sus militantes y sobre todo a su electorado. Esto se hace particularmente difícil cuando en campaña negaron hasta la saciedad que no se iba a producir en las anteriores elecciones: el "No a Mariano Rajoy" y a sus políticas, alardeando además de formar parte de las llamadas "fuerzas del cambio".

No pinta bien un acuerdo estable de gobernabilidad para los próximos años. Con su actitud partidista prolongan esa sensación de incapacidad, que algunos tenemos, de que la política en nuestro país se parece más a un juego especulativo y a ver quién aguanta más, y menos a generar debates y consensos para dar soluciones a una situación de crisis política, pero sobre todo social y económica que se está dilatando demasiado en el tiempo.

Las mayorías absolutas han concluido, y cuanto antes los partidos tradicionales lo acepten, antes entenderán que las imposiciones unilaterales en temas esenciales para la ciudadanía sin llegar a consensos, están abocadas al vacío.

Habrá que esperar, para ver cuánto tardan en asimilar el mensaje de la ciudadanía expresado en las urnas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
laprovincia.es en las Redes Sociales
Enlaces recomendados: Premios Cine