09 de noviembre de 2016

Circunvalación sin cabeza

09.11.2016 | 01:54
Circunvalación sin cabeza

Se abre el nuevo tramo entre Tamaraceite y Arucas de la cuarta fase de la circunvalación a Las Palmas de GC y todavía no hemos oído decir a nadie qué es lo que se va a hacer con lo que se nos viene encima. Ya lo augurábamos por el distrito Tamaraceite San Lorenzo Tenoya antes de que se inaugurara el tramo Norte-Sur, Arucas-Tamaraceite, y no había que ser videntes, sino realistas, ya que a los atascos que se producían todas las mañanas en Lomo Blanco, Siete Palmas, La Ballena o Lomo los Frailes, había que sumarle miles de vehículos más que iban a circular por esta vía, sin poner las administraciones remedio al desaguisado que estaba ya montado. Y se cumplió. Muchos fueron los titulares en los medios de comunicación de la isla que se hacían eco de las inmensas colas que se empezaban a formar desde muy temprano y que en algunas ocasiones duraban más de una hora. Y que se siguen produciendo. Pero el problema ha ido más allá, porque vías alternativas, secundarias, también se han visto afectadas por esta inauguración y la mayor afluencia de vehículos en la circunvalación, taponando estas vías como consecuencia directa.

En el artículo Modelo Territorial, Movilidad Insular y Sostenibilidad en Canarias: una reflexión crítica de David Ramos Pérez profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Salamanca, en el año 2005 ,ya apuntaba que " la construcción de nuevas carreteras o la ampliación de las existentes se ha demostrado como una solución estéril, que alivia parcialmente algunas situaciones de congestión durante un tiempo limitado, debido a la presión que ejerce un parque móvil en continuo crecimiento, esta estrategia no sólo ha dominado durante el último tercio del siglo XX, sino que parece que puede prolongarse durante las dos primeras décadas del siglo XXI". Y no se equivocó.

Que es una gran obra no se lo quita nadie, pero que no está hecha con cabeza tampoco. Porque no es de recibo inaugurar una obra sabiendo que vas a meter en la boca del lobo a miles de personas cada mañana, y no solo eso, sino que "se viste a un santo para desvestir a otro", como decimos por aquí. ¿Por qué no se ha pensado en poner remedio, antes de inaugurar el nuevo tramo, a los puntos negros que nos azotan desde hace años? ¿O es que se tenía prisa por inaugurar para facilitar clientes a las grandes superficies comerciales de Tamaraceite Sur?

No queremos ser mal pensados ni ser "moscas cojoneras" pero lo peor no es que se abra este nuevo tramo, sino que la zona comercial de Tamaraceite Sur está avanzando a pasos agigantados, y si no, pasen y vean el estado de las obras del Centro Comercial Los Alisios, de los Hermanos Domínguez. Cuando este área comercial esté a pleno rendimiento, sí que ya será tarde para ponerle remedio, porque no se va a paralizar este "mamotreto" para buscar soluciones al caos del tráfico. Y eso que todavía faltan dos kilómetros hasta completar la fase cuarta, el tramo entre Arucas y la GC-2, que permitirá también a los conductores de Gáldar, Guía o Agaete, utilizar esta vía para ir al sur y desahogar la entrada de vehículos por la zona de los túneles de Julio Luengo. Más de 94,5 millones de euros gastados a día de hoy que no "lucen" por no hacer un proyecto de futuro.

Una obra que desde su inauguración no ha hecho más que enfrentar y cabrear a miles de vecinos de los pagos altos de la ciudad, que nunca imaginaron que un día, la paz y la tranquilidad de vivir en las afueras se fuera a volver en su contra.

Y lo peor de todo es que saben que a esto no hay quién le ponga remedio y que "salvar" este "tapón" pasaría por hacer una quinta fase que habría que denominarla de "desahogo y desatasco", para evitar los colapsos circulatorios que vamos a tener que seguir sufriendo.

David Ramos Pérez profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Salamanca ya dio un dato interesantísimo y es que la política de transportes del Gobierno de Canarias y de los Cabildos Insulares ha invertido casi de manera única en carreteras, tanto nuevas como ampliación de las existentes, lo que ha llevado a que las islas tengan una red viaria "sobredimensionada" con relación a su población y superficie. Así, los 33 kilómetros de carretera por 100 kilometros cuadrados de superficie en los que se sitúa la media española, o los 44,5 de la media europea, similares a los registrados en Baleares, se ven superados por lo 57 en el año 2001 del archipiélago canario. Porque a día de hoy, desgraciadamente, la única alternativa eficaz es el vehículo privado, ya que por mucho que haya mejorado el transporte público, éste pasa siempre por el asfalto. Igual es el momento de plantearlo.

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