18 de noviembre de 2016
Turistiando

Shakespeare y la primera Denominación de Origen canaria

18.11.2016 | 01:14
Shakespeare y la primera Denominación de Origen canaria

Apunto de finalizar (sin casi pena ni gloria en las Islas Canarias) el cuarto centenario del fallecimiento de William Shakespeare, el Ayuntamiento de Santa Brígida va a celebrar un acto dentro del programa Santa Brígida con Vino denominado Shakespeare y el vino el día 19 de noviembre, a partir de las 21.00 horas, con un recorrido teatralizado y lectura de textos shakesperianos y sus elogios al vino canario con la lectura de algunos de sus textos, en castellano e inglés, mientras se prueban vinos de las bodegas satauteñas.

Creo que es oportuno advertir que no sólo estamos ante las alusiones literarias a estas islas de uno de los grandes escritores de la historia de la Humanidad. No hemos sido suficientemente inteligentes ante este hecho, como cuando nos preocupamos obsesivamente por la diferencia horaria con la Península para que se nos cite cada hora en las emisoras de ámbito estatal. Y es que estamos ante la persona que ha hecho la mayor promoción y más duradera de un producto canario: el canary wine o canary sack. El "vino que perfuma la sangre", según el propio escritor. O sea, que si no me desmiente algún lector, se trata de la primera Denominación de Origen de un producto canario, que ya cuenta con cuatro siglos de historia. ¡Y lo hemos desaprovechado! Pero estamos a tiempo de cambiar el sentido de la historia.

Por ejemplo, se podrían incorporar a las etiquetas de vinos canarios las citas del gran literato, su imagen, la traducción al inglés de la etiqueta y promocionar, además, las características de estos vinos que son únicos en el mundo, unos vinos que comenzaron a producirse hace cinco siglos en la isla y que quinientos años después mantienen algunas de las variedades de uva que sobrevivieron a la plaga de filoxera que arrasó los viñedos de casi todo el planeta. Cabe recordar que el estudio sobre la historia de la familia Condal, realizado por los catedráticos Manuel Lobo Cabrera y Fernando Bruquetas Castro, ha permitido saber que: María Fernández Calva testamentó un vínculo en 1524 a favor de su hijo Francisco de Zurita en La Hoya de la Fuente y Valle de Casares, entrada de Telde, con parrales, lagar y prensa. Probablemente la primera prueba documental de existencia de una producción vitivinícola en las islas. Asimismo, recogen que desde Telde, a mediados del siglo XVI se extendieron los viñedos por la Vega y las medianías por La Angostura y el monte Lentiscal, Los Olivos, Granados en Tenoya, Gáldar y Guía. Principalmente para exportar a Europa, las indias y África. De hecho, añaden que Rodrigo de León, propietario de una nao para llevar vino a Indias, sus descendientes continuaron hasta el siglo XVIII con colaboración del primer conde, Fernando Bruno.

Para que puedan conocer algunos de los textos en los que Shakespeare cita al Archipiélago y sus vinos, recupero un texto de Ignacio Quintana Marrero que publicó en la revista turística 'Isla' que dirigió: "Shakespeare es un órbico propagandista de Canarias; de nuestro zapateado o danza y de nuestro vino malvasía".

En el acto III, escena única, de Trabajos de amor perdidos, dice Moth: "No, mi cumplido señor. Se trata simplemente de tararear una giga con la punta de la lengua, bailar un canario y animarlo con los ojos en alto".

Ved esta otra muestra: en A buen fin no hay mal principio (acto II, escena I), el personaje Lafeu, tratando de consolar al Rey, le aconseja: "He dado con un médico mujer capaz de infundir vida a las piedras, de animar una roca y de hacernos bailar un canario con fuego y precipitación".

Y por lo que respecta al vino -alude a nuestro malvasía- leemos en Segunda parte de Enrique IV (acto II, escena IV), que mistress Quickly dice a Doli Tearsheet: "Por mi fe, habéis bebido demasiado canarias; es un vino maravillosamente penetrante y que perfuma la sangre..."

Por último en Noches de Epifanía, o lo que queráis (acto I, escena III) aparece el siguiente diálogo: "Sir Tobías: -¡Oh caballero! Necesitas una copa de vino de Canarias. ¿Cuándo te he visto tan apabullado? Sir Andrés: -Nunca en la vida, creo: a no ser que me haya apabullado el canarias". (Revista Isla núm. 36)

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