28 de noviembre de 2016

El monumento más importante

28.11.2016 | 02:39

En la Catedral de Canarias puede leer en una lápida de mármol, enmarcada en madera dorada, lo siguiente: "El Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo don José Urquinaona y Bidot, obispo da Canarias, consagró esta Santa Iglesia Catedral en honor a Santa Ana, el 26 de Noviembre de 1871 y fijó la fiesta de Aniversario de su Dedicación el día 26 del mismo mes"; y en otra lápida, también de mármol, se consigna que el propio señor obispo consagrante, "concede cuarenta días de indulgencias a cuantos visitaren y oraren en ella".

La noche del pasado sábado 26, una misa pontifical concelebrada por monseñor Francisco Cases Andréu y miembros del Cabildo Catedral conmemoró el 145 aniversario de aquel domingo 26 de noviembre de 1871 en que el obispo Urquinaona y Bidot consagró con toda solemnidad la Catedral de Canarias bajo la protección de Santa Ana -patrona de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria-.

No solo los hijos de la ciudad capital, sino todos los isleños tenemos motivos más que suficientes para sentirnos orgullosos de nuestra Catedral: primer templo en el Archipiélago Canario en recibir el título de Basílica en el año 1894 por la Santa Sede, por bula papal de León XIII, en pleno pontificado del prelado canariense Fray José Cueto y Diez de la Maza, el venerable Padre Cueto. Es Catedral Primada del Atlántico, reconocida además como la gran obra arquitectónica de Castilla fuera del territorio peninsular, declarada Monumento Artístico Nacional y considerada el monumento histórico artístico más importante del Archipiélago, al que el Gobierno de Canarias distinguió como Bien de Interés Cultural y, un año más, figura como el tercer lugar más visitado de Las Palmas de Gran Canaria, después de la playa de Las Canteras.

La Catedral de Canarias no solo es emblema y símbolo de Las Palmas de Gran Canaria, sino que es también el primero y más importante monumento artístico arquitectónico de Canarias por su grandiosidad, belleza e historia, fruto de la conjugación de un cuerpo gótico característico del llamado estilo Gótico Atlántico, con algunos elementos renacentistas y otros de tradición mudéjar, y una fachada de corte neoclásico en la que perviven, se conservan y perpetúan elementos góticos.

Es una obra monumental en lo técnico y en lo arquitectónico, que debe ser punto de atracción vivo y abierto, no sólo para las personas que en el templo catedralicio encuentran la respuesta a sus vivencias religiosas, sino también para los amantes de la Historia, el Arte y la Cultura; para investigadores de los campos universitario, científico y tecnológico; para los que buscan el disfrute de un nuevo turismo cultural; para trabajadores, profesionales, emprendedores y estudiosos del Patrimonio; para los ciudadanos ávidos de beneficiarse de la recuperación urbanística, social y cultural de un casco histórico de extraordinaria belleza y monumentalidad como Vegueta. También para los grancanarios que tenemos por orgullo estar en posesión de un vínculo histórico y afectivo con el pasado y un referente internacional en el ámbito del Patrimonio Cultural de la capital y de la Isla.

Es ocasión de agradecer una vez más públicamente al pleno del Cabildo Catedral, que preside don Antonio Nicolás Monche, y a la celosa dedicación de don José Lavandera López, canónigo arcediano de Fuerteventura y director del Museo Diocesano de Arte Sacro, el celo que despliegan en la conservación y mantenimiento de la Catedral de Canarias, nuestro monumento insignia. Aunque eso sí, -y debería ponerse manos a la obra mañana mismo- creo que urge derrochar empeño y esmero en el cuidado y limpieza de las piedras de la fachada perjudicadas por los excrementos de las palomas; y asimismo aprovechar la ocasión y darle una buena dosis de elementos químicos necesarios para limpiar el escudo y letras del homenaje de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a Luján Pérez. El bronce es una aleación de cobre y estaño, que cuando se expone mucho tiempo al aire y a la humedad, se forma en él una capa verdosa (recubrimiento que se conoce como pátina) que parece de muy mal gusto y demuestra descuido y desorden por lo que es necesario mostrar un bronce brillante con un aspecto limpio. Aunque en este punto creo que la responsabilidad de su cuidado y mantenimiento recae en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ya que la placa se colocó como homenaje de la ciudad al insigne imaginero de Guía de Gran Canaria.

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