14 de marzo de 2017
14.03.2017
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De dioses y hombres

14.03.2017 | 01:03
De dioses y hombres

Voy a empezar el texto dejando claro que no es mi intención ofender a nadie. Ni siquiera quería escribir sobre esto. En un principio, cuando salió el obispo a decir que no le había gustado el espectáculo pensé que era lo lógico. Pero comenzaron los insultos en las redes, en la radio, la censura en la televisión pública y el fiscal ha abierto diligencias contra el drag Sehtlas. Así que, sin querer meterme en berenjenales, voy a tener que berenjenar. También pienso que dedicar todo un párrafo a poner paños calientes dice mucho de cómo nos estamos tomando este asunto. No voy a extenderme con lo de que una cosa es la misa y otra el carnaval porque eso es evidente. Jesús echó a los mercaderes del templo, no de la final de las murgas. Eso lo sabe todo el mundo. De lo que quiero hablar es de ese respeto que dicen que se ha perdido, del (aparentemente) bajo nivel de tolerancia de quienes no creen. Empecemos con la máxima de que para un ateo, que quede bien claro, dios no existe, la imagen de una virgen es lo mismo que un maniquí vestido pomposamente, y una cruz es un palo parriba y otro en horizontal. La biblia, para un ateo, es tan veraz como una película de Star Wars. Tal cual. Ni más, ni menos. Es verdad que un creyente ve todo esto de una manera distinta, que lo siente íntimamente, y que muchos basan su vida en el amor a estos símbolos, personificaciones y valores. Pero para los ateos la visión contraria es igual de fuerte, también lo tienen grabado a fuego en su ADN. Así que, para hablar de tolerancia, debo volver al ejemplo de Star Wars para que se me entienda. Imagínense que la religión que predominara fuera la de la Guerra de las Galaxias y tuviéramos que tragar (porque llevo buscando otra palabra más suave pero a fin de cuentas es tragar) con este tipo de cosas:

- La iglesia Jedi tiene beneficios fiscales que no tiene nadie más en tu país. Incluso, y de esto no se habla mucho, se han podido quedar con inmuebles sin pagar nada gracias a leyes de otra época, de cuando todos estaban obligados a creer en la Estrella de la Muerte.

- Estos mismos Jedis nos dicen a los demás cómo debemos vivir, nos juzgan gracias al poder que la Fuerza les otorga y cuando se pasan tres pueblos, como por ejemplo un maestro jedi de Tenerife que dijo que los menores iban provocando, pues no pasa nada. Un tirón suave de orejas y listo.

- Se dan clases de Jedis en la escuela pública. Es decir, el estado financia que la gente crea en los ewoks. Lo disfrazan con la idea de que en realidad se da historia de las religiones pero basta con pensar un poco para darnos cuenta de que a un niño de seis años no le das historia, casi ninguno lo entendería, así que la clase de religión va sobre los Jedis, el poder de la Fuerza y los sables de luz. No hay otra asignatura igual.

- Cada vez que alguien los critica aparecen muchos seguidores con el slogan "con Darth Vader no tendrían cojones". Aquí un ateo no sabe si lo dicen por envidia con respecto a las maneras de Darth Vader, o para recordarte que la Fuerza tiene dos caras y que el lado oscuro también existe. En cualquier caso, cuando esto ocurre los que predican el perdón y amor al prójimo dan mal rollo porque nunca se refieren al lado bueno de Anakin.

- Tragar, falta de respeto, bilis potente cuando ves que se destapan cientos de casos de pederastia en el seno de la iglesia Jedi y que muchísimos han prescrito porque entre ellos lo han ocultado. Mal cuerpo y furia cuando piden perdón pero siguen dejando que implicados en esos casos sigan en su puesto. En otra región, pero en su puesto. Un trato diferente solo porque son agentes de La Fuerza.

- Cuando todo un ministro del interior le da dos medallas a la princesa Leia, dos medallas destinadas a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

- Debatir sobre el aborto, la educación, la familia, el concepto de género, la mujer, las inclinaciones sexuales, el preservativo... y dentro de ese sano debate tener que meter, por respeto, a Luke Skywalker y a Yoda como parte de los argumentos. Se hace difícil.

- Oír a un representante del consejo Jedi en las islas decir que es más doloroso ver a un tipo disfrazado de Obi Wan Kenobi que el accidente aéreo en el que fallecieron 154 personas. Luego pide perdón y ya está. No pasa lo mismo con Sehtlas.

- Cuando la Fiscalía dice que en carnavales no se permite todo y te das cuenta de que no habla de robos, palizas ni violaciones, sino de disfrazarse de símbolos de la saga de películas. Incluso se estaba pensando actuar de oficio...

Por mucho que me explicara al principio sé que mucha gente se sentirá molesta con lo que acabo de escribir, y que quizá debería decir que no es lo mismo Star Wars que el cristianismo. Pero quiero que se entienda, que se den cuenta del nivel de tolerancia cotidiano que un ateo tiene que imponerse al vivir en un mundo que cada dos por tres le parece completamente surrealista, mundo fomentado por el Estado. Y, con la misma, por una vez, se pueden poner en su pellejo. Hay un 20% de españoles que se declaran ateos, son millones. Y, por mucho que les parezca mal mi ejemplo... el yedaísmo existe y en el Reino Unido es la cuarta religión.

Pd. No puedo terminar sin mentar a aquellos que, como el periodista Carlos Herrera, insisten en que Sehtlas se tenía que haber disfrazado de su propia madre. Pero vamos a ver, ¿acaso nadie les ha explicado que casi todos los que han salido al carnaval de Las Palmas se han disfrazado alguna vez de su propia madre? Las madres nos aportan más disfraces que todas las tiendas de Carolan juntas. Y, oye, tan contentos.

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