15 de noviembre de 2017
15.11.2017
CARTAS DE LOS LECTORES

Don Juan Marrero Bravo de Laguna

14.11.2017 | 23:49

Aunque el lector no lo crea, todo es posible en La Aldea y para justificarlo la casa del doctor don Juan Marrero Bravo de Laguna, para recordarle y honrarle como de sus ciudadanos el mejor, la han transformado en público aparcamiento. ¡Qué vergüenza! ¡Qué horror! ¡Qué insulto a tan servicial y noble doctor! Sin nada de regañadientes, estuvo año tras año, noche y día, al servicio de sus pacientes. Su casa fue no solo consultorio, sino también laboratorio y farmacia. Hoy día, como dije antes, aparcadero público. ¿Por qué no una biblioteca con su nombre y memoria personal, más un busto o estatua en su honor y gratitud?

Pues digamos que así es La Aldea, ignora a los buenos y glorifica a los malos.

Don Juan resolvía todos los problemas de salud con un simple análisis de orina en un tubito de cristal, y la llama también de un simple mechero para encender cigarrillos. Otra anécdota: para saber cuántas horas le faltaban a una parturienta para alumbrar, lo miraba en las estrellas, y de día en el reloj. Y lo más humoroso: cuando una madre llevaba a su hija con dolor de estomago, él decía: Es todo cuestión de tiempo. Creo, es lógico decir, en nombre de todos los que le conocieron: Gracias con mayúscula a un gran humanitario doctor.

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