C.E.I.P. EL TOSCÓN
NAVIDADES Y ESPERANZAS
En una noche muy fría un niño llamado Owen y sus padres no tenían dinero ni techo. Se acercaba la Nochebuena y Owen, un niño muy solidario, le dijo a sus padres que si podía invitar a su familia celebrar la Navidad todos juntos; el padre le dijo que no porque no tenían dinero.
El niño quiso trabajar ayudando a la gente mayor; colocó carteles que decían: "Ayudo a gente mayor, un euro al día".
Nadie le llamaba, ya no tenían comida suficiente y fue tocando en las casas a ver si le dejaban comida; todos le decían que no, que dejara de tocar y de molestar.
La situación era cada día peor; llega el frío, la lluvia y la casa tenía goteras.
Al día siguiente el padre, desesperado, decide hacer lo que nunca se hubiera imaginado que podría llegar a necesitar: sentarse en la calle pidiendo dinero. Pasaban las horas y ?. nadie le daba.
La Noche de Navidad se fue a su casa y se acostó muy triste.
Owen no pierde los ánimos; por la mañana se fue al vertedero, cogió unas planchas viejas y las puso en la casa para que no se mojara; también trajo un árbol viejo, todo partido, era el día de Navidad y el niño estaba muy emocionado.
Estaba emocionado porque era Navidad y también su cumpleaños. No le importaba no tener regalos, quería que su familia estuviera alegre.
Owen tenía el árbol escondido, para darle una sorpresa a la madre, buscó periódico y cartón e hizo sus propias bolas de navidad, decoró el árbol y lo colocó en el salón. Su madre regresa acompañada de su abuela; se alegraron y felicitaron al niño por el trabajo que había hecho. Owen también se llevó una gran alegría, nadie había olvidado su cumpleaños, la abuela le trajo una tarta chiquitita que ella misma había elaborado para toda la familia.
La alegría volvió a la casa, no necesitaban grandes cosas; para ellos era suficiente, compartir, demostrarse cuánto se querían.