C.E.I.P. EL TOSCÓN
LA NAVIDAD PERDIDA PARA LOS NIÑOS POBRES
Una vez fui a casa de mi tía Ana en Arucas y cuando estaba a punto de tocar vi a tres niños pobres y pensé que podía darles ropa, comida y ¡claro! La revista de los juguetes y las cartas. Así que volví a casa a buscarlo todo y al día siguiente se las llevé.
De pronto cuando vieron toda la ropa y comida que les había llevado se pusieron muy contentos y comenzaron a ponerse la ropa y a comer.
¡Había llegado la hora de enseñarles la revista de los juguetes!. Miraban todo de una forma muy ansiosa y comenzaron a elegir esos juguetes que más ilusión les hacía. Como eran tan pobres aún no sabía leer ni escribir y es por eso que yo les escribí la carta para Los Reyes Magos.
Pasados unos días más concretamente el 1 de diciembre les acompañé a Arucas para que pusieran las cartas en el buzón y nos quedamos esperando que llegara el cartero a retirarlas al cabo de un rato lo vimos llevándoselas.
Luego nos fuimos en mi coche a mi casa del Toscón Alto a jugar con mis juguetes, así estuvimos un buen rato. Luego los llevé a casa de mis amigos para que los conocieran.
Más tarde volvimos a Arucas allí pasaron la noche en una casa cerca de la de mi tía.
Al día siguiente cuando fui a buscarlos sólo me encontré con un cartel que decía que habían sido adoptados.
Me quedé muy triste porque se habían perdido la navidad, ya no podía hacer nada, ¡hasta que se me ocurrió un idea genial!
Conseguí otra carta para los Reyes Magos y les dije el número de la casa y la calle donde vivían ahora, ya que estaba en el cartel que habían dejado, para que pudieran dejarles los regalos que habían pedido.
Cuando llegó el día 25 de diciembre me desperté y vi mis regalos me puse muy contenta aunque aún estaba más contenta porque sabía que aquellos niños pobres también tendrían sus regalos.