C.E.I.P. ADÁN DEL CASTILLO
Había una vez un niño muy pobre que no tenía padres y los demás niños se reían de él. Solo tenía un amigo, se llamaba Pedro, siempre estaban juntos y aunque eran muy pobres lo pasaban muy bien.
Años más tarde una familia le acogió y el niño los primeros meses estuvo muy triste y aunque ahora no pasaba hambre y podía comprar los libros del colegio echaba mucho de menos a su gran amigo Pedro.
Cuando llegó la navidad ayudó a los demás a decorar la casa con el árbol de navidad con las bolas brillantes y colgaron a Papá Noel por la ventana.
El día de Nochebuena el muñeco se encendió, al niño le entró el espíritu de la navidad y por primera vez en mucho tiempo sonrió, su nueva familia se puso muy contenta.
Subió a su habitación a buscar una pequeña manta para su madre y al bajar encontró en la chimenea un portátil con el que hablar con su gran amigo Pedro y un pasaje para ir a visitarlo a la isla de Tenerife. El niño se puso muy contento y le regaló a sus padres una gran sonrisa.