C.E.I.P. ADÁN DEL CASTILLO
Había una vez una familia muy pobre con tres hijos, los padres no trabajaban y no tenían para comer. Los padres angustiados no sabían cómo celebrar las navidades y mucho menos para regalos.
Al día siguiente el padre cansado de caminar y de que nadie les ayudara se sentó llorando en un banco cerca del parque donde jugaban muchos niños. Por allí cerca había un anciano que, al ver al hombre tan angustiado y tan lloroso, se acercó a él y le preguntó:
- ¿Qué le pasa pobre hombre?
- Llevo tres días caminando y caminando pidiendo ayuda y nadie me da trabajo, ni ayuda para dar de comer a mis hijos.- Respondió el pobre.
El anciano conmovido por lo que le contó el hombre le dijo:
-Quiero conocer a tus hijos, a tu mujer y tu casa.
El hombre lo llevó hasta su casa. Cuando entró, al ver que los techos se caían y el niño mal vestido y mal comido y tan triste le dijo:
- Mañana muy temprano vengo por ti. Te ayudaré.
A la mañana siguiente le dijo:
- Coge a tus hijos y a tu mujer y ven conmigo.
Llegaron a una casa muy grande con jardín y piscina .El anciano le dijo:
- Solo tendrás que hacer una cosa, cuidarme mis últimos días de vida y cuando yo muera todo mi dinero y mi casa será para ti, tus hijos y tu mujer.
Al cabo de los días?.
El hombre murió y lo incineraron para que sus restos se echaran por el jardín.
Esas fueron las navidades más felices de su vida, tuvieron ropa, comida y juguetes y fueron felices de su vida.