C.E.I.P VALENCIA
Erase una vez, dos niños, Lucas y Martín que se conocieron en un parque donde jugaban todas las tardes. Solo paraban un momento sus juegos para
merendar.
Martín llevaba siempre cosas muy ricas que compartía con Lucas que nunca traía nada. Eso a Martín no le importaba. Tampoco le importaba su aspecto, un poco sucio, ni sus ropas rotas o agujereadas, ni sus zapatos feos y sin cordones. A Martín y a Lucas solo les importaba jugar y pasárselo bien cada tarde.
Martín odiaba las tardes lluviosas. No podía salir, aunque sabía que su amigo estaría en el parque.
Diez años después, Martín encontró a Lucas en la salida del instituto donde estudiaba. ¡No se lo podía creer! Desde que empezó el colegio no sabía nada de él, y ahí estaba. Pero Martín iba con sus amigos y no podía saludarle delante de ellos. ¿ Qué iban a decir de él saludando a ese chico pobre y sucio? Lucas también lo vió y se alegró muchísimo. Quiso correr para darle un gran abrazo, pero eso no sucedió. Enseguida se dio cuenta de que Martín se avergonzaba de él, y se alejó por la otra acera sin dejar de mirarle. Después de aquel día cada vez que salía del instituto, Martín buscaba a su amigo. Nolo volvió a ver.
Pasaron muchos años, Martin trabajaba en una gran empresa donde buscabanpersonas para trabajar y se volvieron a encontrar. Se saludaron y hablaron. Lucas le contó que tenía una familia pero que hacía tiempo que no encontraba trabajo. Estaba desesperado. Se acercaba la Navidad y ?Martín se sintió mal. El tenía tanto y su amigo tampoco que decidió ayudarlo.
Sabía que Lucas era muy bueno con la imaginación. Siempre de pequeño estaba inventando algo. Así que no se lo pensó y decidió darle una gran
sorpresa, pero primero quiso ver donde vivía.
La casa de Lucas parecía vieja. Tenía alguna ventana rota y sin pintar. Perosus hijos se divertían tanto como ellos en el parque.
Al lunes siguiente, tal como habían hablado, quedaron en la oficina de Martín.La gran sorpresa había llegado. Lucas era nombrado director creativo.
Pasaron las mejores navidades de sus vidas. Pintaron y arreglaron la casa, los Reyes llenaron el salón de juguetes, y ellos no se separaron jamás.