RAÚL GIL / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Eva Mato se quedó en el paro por decir que sufría cáncer de mama. Sin ayuda alguna, esta mujer cría a sus dos hijos y se somete a un agresivo tratamiento para salvar su vida mientras la financiera que le prestó el dinero para comprar su casa amenaza con desahuciarla por el impago de 7.000 euros
Aquí vale todo. Aquel juego de café que te regaló la cuñada y nunca sacaste de la caja, la baraja que venía de obsequio con aquella colección de libros y sigue dentro del plástico o los vaqueros que sólo te pusiste dos veces y ya no te entran. Todo vale. Todo con tal de alcanzar los 7.000 euros de recaudación y poder dar a Eva Mato y a sus dos hijos una segunda oportunidad para que unos chupasangres disfrazados de financiera no echen a los tres a la calle por no pagar varias mensualidades de una hipoteca astronómica mientras se recupera de una comprometida operación de cáncer.
El parque de Las Rehoyas acogió ayer y lo hará también hoy (de 10 a 18 horas) un rastrillo solidario para recaudar fondos para Eva que organizan sus propios amigos y vecinos y que ha contado con el apoyo de la concejala del distrito de Ciudad Alta, Inmaculada Medina, que les facilitó carpas para los puestos.
"A Eva la conocemos de los tenderetes y las fiestas, pero ahora hay que estar con ella también a las maduras", asegura Mercedes González, una de las amigas que ayer se puso el mandil de vendedora por la joven enferma. "A mí lo que me hizo pensar que teníamos que hacer algo por Eva fue ver la mirada de su hijo, casi pidiendo ayuda, me llegó al alma", añade Ana Betancor.
Aunque en un principio pensaron montar un rastrillo de andar por casa en el garaje de uno de los amigos, luego se lo pensaron mejor. "Si queríamos recaudar dinero de verdad para ayudar a Eva teníamos que hacer un rastro público y nos pusimos en marcha", relata Ana, "luego Inmaculada Medina nos ofreció hacerlo aquí en el parque y nos dio todas las facilidades".
Varios curiosos, sobre todo padres que llevan a sus hijos a jugar al fútbol, se acercan a los puestos a curiosear. Algunos compran, otros, al enterarse de la razón del rastrillo, aportan algún donativo sin comprar nada. Eva, en un segundo plano, da las gracias a todos con una media sonrisa. La fatiga de los agresivos tratamientos contra el cáncer a los que se somete no le permiten mucho más.
"Yo no me niego a pagar a la financiera, pero lo que sí les he pedido es que me rebajen la cuota de los 840 euros mensuales a 300 o poco más pero me contestaron que ése no era problema suyo", cuenta Eva, que cuida en solitario sus dos hijos y cobra una ayuda de 570 euros del Gobierno tras quedarse sin empleo por decir que tenía un cáncer. "A veces me dan bajonas, pero viendo esto me animo, espero recuperarme pronto, encontrar trabajo y no pasar más apuros".