D.E.T. / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Los canarios reconocen la violencia de género contra las mujeres como un problema social grave, pero lo sitúan por detrás de inseguridad ciudadana, la inmigración, el paro, la crisis económica y la educación.
La consejera de Bienestar Social del Gobierno canario, Inés Rojas, explicó ayer en comisión parlamentaria las conclusiones del estudio encargado por el Instituto Canario de la Mujer acerca de la percepción que la sociedad canaria tiene del problema. Realizada entre un total de 3.454 personas -1.808 mujeres y 1.646 varones- saca a la luz la pervivencia de estereotipos como que las víctimas de la violencia "aguantan porque quieren", según cree el 23% de los encuestados, lo que traduce una imagen de las féminas débil, incapaces de tomar decisiones sobre su futuro.
En este mismo sentido, un 60% de los preguntados cree que tener un nivel económico bajo es un factor de riesgo para ser víctima de violencia de género, de la misma forma que, según el 66%, tener un nivel cultural bajo, ser inmigrante o pertenecer a una minoría étnica, a tenor del 53% encuestado.
Siguiendo con los estereotipos, casi el 98% cree que los agresores son celosos y posesivos; un 46% considera que habitualmente el alcohol o las drogas están presentes en los casos de violencia de género contra las mujeres; un 40% cree que los maltratadores no saben controlar sus impulsos; más de un 20% afirma que son hombres con enfermedades mentales; y casi un 22% piensa que tienen problemas laborales.
Rojas -que recordó que mañana se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer-, destacó como preocupante que "a pesar de que 95,2% de los canarios considera la violencia de género como un problema social grave que rebasa el ámbito de lo privado, un 40% de los hombres y un 21% de las mujeres que decían conocer algún caso de violencia de género en su entorno cercano, no intervino de ninguna forma en dicha situación".