21 de septiembre de 2017
21.09.2017
Incendio en la cumbre Cinco municipios afectados

Lágrimas en el desalojo hasta de un Guardia Civil

"Es una angustia que mi vivienda se vea afectada por segunda vez en cuatro años, algo falló", decía un afectado de Las Lagunetas

21.09.2017 | 01:50
Varios voluntarios preparan bocadillos de pata para los evacuados.

"Pasó lo mismo hace cuatro años. Es una angustia que mi casa se vea afectada por el fuego por segunda vez en ese tiempo. El fuego ha caminado muy rápido. Era fuerte y cambiaba de dirección con frecuencia", manifestaba Benito Ortiz, vecino de Las Lagunetas, del barrio de El Estanco. Era uno de los cientos de personas que se acumulaban en sus coches en la carretera por debajo del cruce de Las Lagunetas, en la GC-15, pasadas las cinco de la tarde. Hasta que los agentes desalojaron la zona, como había ocurrido antes en la citada población de la Vega de San Mateo. Muchos contaban cómo lo habían vivido, sus miedos y pensamientos y todos miraban hacia la Cumbre y los helicópteros.

"No sé lo que ha pasado con mi casa, sino que en la zona del bar de Perera se habrán quemado una o dos viviendas. Allí hay una bombona gigante con unos 10.000 litros de gas propano. Por eso, allí los Bomberos del Consorcio y los helicópteros se esforzaban para que no llegasen el fuego", explicaba este afectado.

Benito Ortiz no cree que haya sido por casualidad este incendio en el último día de la estación de verano. En su opinión, "en los campos falta más limpieza, hay mucha maleza y fincas abandonadas. Los equipos contra incendios igual se relajan al final de verano".

El tono de voz serio y preocupado de este residente de Las Lagunetas, cambió momentáneamente y se llenó de cierto optimismo en el momento de hablar del barranco de La Mina, en la Vega de San Mateo. "Según me han dicho, posiblemente el cauce del barranco no se quemó, aunque sí la cuenca, en Hoya Becerra. El fuego saltó de un lado al otro del barranco por el viento tan fuerte que hacía"¡, agregaba Ortiz

Z Ataques de histeria

Otro de los vecinos de La Lagunetas que estaba parado en la carretera GC-15, debajo del cruce, era Alexis Manzano. "Está casi todo desalojado", decía. Manzano, que tiene allí una casa donde pasa los fines de semana, vivió de cerca los desalojos y corriendo fue hacia allí. "Vi varias personas que sufrían ataques de histeria cuando les ordenaban que se fueran de las casas, sin saber qué iba a pasar. Hay mucha desinformación. Tengo, como muchos afectados, miedo de perderlo todo", lamentaba Manzano.

Angélica Alonso era un poco más optimista: "Nosotros habíamos regado en torno a mi casa, en prevención, y lo hacemos a diario. Por lo que comentan otros, creo que mi vivienda no será afectada por el fuego, aunque tememos que no tenga la misma suerte la de mi madre. Esperamos que pronto lo sepamos".

Z "Las ovejas y el coche"

Poco antes de las seis de la tarde, llegó otra nueva petición de desalojar la carretera. Comenzaron las carreras y las salidas de los vehículos. En esta bajada por la vía se sumó Juan Mayor, residente de Hoya Becerra, que lo hacía con tres caballos, acompañado por dos hombres más. "Todo ésto ha sido un golpe para nosotros. Hemos salvado los tres caballos. Pero creo que se han quemado las ovejas y el coche. Es un gran golpe, trabajar tanto y perderlo de forma tan rápida".

Otro que bajaba por la carretera era un vecino de Las Merinas, en Las Lagunetas. Iba con su sobrino y con su yegua. "No sé lo que pasó con la casa. Al menos, también hemos salvado el caballo", decía.

Z "Los agentes, nerviosos"

Rosario Ventura, vecina de Las Lagunas, fue atendida en el hospitalito montado ayer en el polideportivo de San Mateo. Abrigada con una manta de Cruz Roja, estaba bien de salud, pero preocupada porque sobre las 20.00 horas aúne desconocía si el fuego afectó o no a su vivienda. Ventura explicó que salió corriendo: "Mi hijo no quiso decírmelo directamente, pero sentí el humo. Salí corriendo del inmueble, después de las llamaradas que estaban cerca de la vivienda".

"El ruido que venía del fuego era muy fuerte, como el de la caída de piedras grandes. Increíble. No tengo animales, otros vecinos sí. Yo tengo miedo perder mi casa", manifestó Rosario Ventura. De los guardias civiles que fueron a Las Lagunetas a solicitar que se fueran los vecinos, Ventura destacó que "los agentes estaban nerviosos. Incluso, uno estaba llorando. No estaban en las mejores condiciones para pedirnos serenidad".

Z "La maleza es gasolina

Quien estaba serio y preocupado, con los brazos cruzados sobre el pecho, era Claudio, vecino de Los Llanos de Ana López. Estaba junto a otros residentes y curiosos al borde de una carretera vecinal, también en las cercanías del cruce de Las Lagunetas. Miraba fijo las columnas de humo y a los helicópteros que iban y descargaban agua donde estaba el fuego. "Yo no estaba en mi casa. Allí voy los fines de semana. No sé cómo está. Por lo que me comentan algunos que estaban cerca, que parece que sí salió quemada. Allí tengo gallinas. Lo más importante es la vivienda. Si la pierdes, te quedas sin nada", comentaba Claudio.

Estaba preocupado en relación por qué ha ocurrido este incendio y tan rápido. "Desconozco por qué ha ocurrido. Lo que tengo claro es que la maleza es como gasolina para el fuego. Falta mucha limpieza en el campo", agregó.

Claudio no sólo miraba los helicópteros, sino también la subida constante de vehículos de los efectivos de seguridad y emergencias por la carretera, como, entre otros, los camiones de Bomberos del Consorcio de Emergencias, de la Policía Nacional y de la Unidad de Militar de Emergencias (UME).

Z "Impresionante"

Otro hombre, con alrededor de los cincuenta años de edad, que estaba próximo a Claudio observando los helicópteros fue testigo directo, pero prefirió conservar el anonimato. "Estaba almorzando en Las Lagunetas, cuando me avisaron que había fuego cerca. Me acerqué y vi cómo ardía un piso. Era algo impresionante, con llamas de más de veinte metros de altura. Sentí miedo y decidí marcharme enseguida", señaló. "El viento era fuerte y variaba de un lado a otro. Como comentaba otro vecino, el gran problema fue ese, el cambio de los vientos", agregó. Muchas de las personas que tuvieron que abandonar sus residencias deseaban más información, cuando hablaron con LA PROVINCIA/DLP. Otros algunos querían contar sus opiniones y vivencias.

Z "Ha sido tremendo"

Una de ellas, también cerca del cruce de Las Lagunetas resaltaba que había sido "tremendo este incendio, su movilidad. Por lo que me han contado. E fuego se inició en la variante de Cruz de Tejeda; luego continuó por La Culata, Risco Prieto, Cueva Grande, Llanos de Ana López, y Hoya del Laurel".

"A ver cómo termina ésto. La noche será larga", concluyó.

Otro vecino de Las Lagunetas, Eusebio, indicaba que el fuego había arrasado la casa del médico", al tiempo que corría para subirse al coche de un conocido, para que lo llevase a San Mateo. "No sé qué ha pasado con la mía", decía al salir pitando. Junto al polideportivo de San Mateo y del hospitalito montado por los efectivos de emergencias, estaban cuatro residentes de Cueva Grande. Uno de ellos era José Antonio Huertas. Estaba, lógicamente, preocupado, pero con cierta actitud de resignación. "Soy pensionista ahora, tengo 52 años y he estado toda la vida trabajando, en muchas profesiones diferentes. Claro que me preocupa qué pasa con mi casa", manifestó Huertas.

Z Indignado

Quien estaba molesto era Elías Lorenzo, otro de los vecinos de Cueva Grande, que se encontraba al lado de José Antonio Huertas. "Vivo en la zona de La Meseta. Es triste que haya medios para apagar el fuego y yo los vi parados. Había camiones con agua y estaban quietos, esperando órdenes, me dijeron", relató Lorenzo, que aseguraba que se habían quemado en esa zona tres casa, entre "ellas la de mis padres".

Una vecina de San Mateo, que se presentaba como voluntaria para ayudar a los evacuados, explicó que tenía una una amiga con una hermana con una casa llegando a Cruz de Tejeda. "El fuego ya pasó, pero está muy inquieta porque allí tiene más de veinte cabras y no sabe de ellas", explicaba la voluntaria de San Mateo, hoy en su día grande festivo con todas las a ctividades suspendidas. El miedo por lo que sucedía era también el que sentía una pareja de septuagenarios que reside en La Lechuza. Estaban fijos en la azotea. "Tenemos miedo. Vemos la televisión y estamos al corriente de lo que va pasando. Sin embargo, nos hemos enterado que este fuego ha ido por distintos sitios, que cambió mucho su dirección", comentaban. "Confiamos en los bomberos y los todos los equipos de emergencias, pero del viento y del fuego no nos fiamos. Las fiestas de San Mateo se acabaron, pero lo importante es el incendio", dijeron. Mal día hoy para la fiesta.

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