Ayer miércoles, como todos los miércoles, es el día del turista alemán en el aeropuerto de Gran Canaria. Vienen a millares en muchos aviones, y el alemán tiene una manía muy suya, que es la de hablar alemán. El ministerio de Sanidad no fue a clase el día en que se explicaba esta peculiar idiosincrasia teutona y les ofrecía un listado de recomendaciones contra la gripe A..., en un perfecto inglés. Esto no es ninguna tontería. El alemán que no maneja el idioma de Su Majestad quedaría desalado por un panfleto que pone visiblemente las siglas de esta patología -H1N1-, pero del que no entiende ni potato, digo papa.