Esta gracia de emplear la arroba para inventarse un género que no es ni el masculino ni el femenino, sino todo lo contrario, no tendría más aquello si el que lo emite careciera de autoridad y oficialidad, como por ejemplo una asociación de bandurrias, pero viniendo de un ´muy excelentísimo ayuntamiento´, que es el anacrónico apelativo que aún sigue poniendo el consistorio teldense cuando tiene que difundir algo en un papel, dice bien poco de una institución que debería velar por la salud del idioma, que al fin y al cabo es el escaparate que denota el menor o mayor grado cultural del que lo habla y escribe. No obstante, desde aquí un afectuoso salud@.