Y aprovechando que vamos por Gáldar, he aquí el relato de un habitual de Sardina del Norte, "que sigue en la miseria, don Fernando. Le cuento: el sábado por la tarde las papeleras de la playa ya estaban llenas pero así continuaron el domingo. La falta de limpieza era de locura, con vasos de plástico, botellas, papeles, y bolsas..., deambulaban a placer en las bajadas a la arena. Y el muelle, igual. La gente aparca donde le da la gana, en pasos de peatones, en doble fila para ir a echarse las copas y los furgones de los submarinistas ocupan todos los espacios, incluso sobre las aceras o la avenida, y se guardan los aparcamientos de tal manera que hay sitio para la ciudadanía, pero ya están reservados porque están vigilados por los amiguetes". En fin, que esto es lo que hay en este destino turístico en lo universal y en esta comarca que no arranca.