Se ve que Playa del Águila, en adelante, Playa del Perro, no está en la ruta de la Policía Local de San Bartolomé. Habían nada menos que unas dos decenas de chuchos, sin bozal ni correa, unos tomando el sol, otros cagando las toallas, otros meando en los castillos de arena, o en las palas y los rastrillos, y también bastantes haciendo el sargo con sus baños de asiento y cuatro patas a lo largo y ancho de la marea. Bueno, para no cansarles, que en las dos partes en las que se divide esta gigantesca caseta para perros al aire libre se extienden las boñigas, unas secas, otras recién plantadas y que, en definitiva, si usted piensa ir a Playa del Águila sepa que tiene todos los números comprados para cogerse, no una gripe A, sino una tenia como un día de fiesta, lo que no deja de ser increíble.