Un viaje en Global a cualquier punto de la Isla es verbena garantizada. Nos llama un lector que asegura que hace unos días tuvo que mandar bajar la música a un chófer porque el cerebro se le iba a salir del casco "oiga. Entre tanta curva que hay por esos centros y el chunda chunda no había quien aguantara". Y según cuenta el hombre no era la primera vez que le sucedía que el trayecto se lo daban amenizado sin más sobrecoste que el aguantarse con la elección pachanguera del conductor. Eso sí, creo los gustos de estos se asemejan bastante a los de los promotores de las verbenas del solajero. Vamos, populares.