Un amable lector nos subraya que bajo los campos de fútbol del barranco de La Ballena "no hay un vertedero, sino escombros, escombros que se almacenaron en la época en que la ciudad creció en la zona alta". De esta forma, los campos de fútbol se plantearon con un firme inestable que se va alterando incluso por las lluvias caídas, sin olvidar que están instalados en el cauce de un barranco. De manera puntual, algunos vecinos de la zona también utilizaron La Ballena para arrojar allí neveras, lavadoras y otros desperdicios, pero no basura, que luego fueron retirados. Este mismo lector nos recuerda que durante las obras ya se produjeron los primeros hundimientos, que fueron parcheados para que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria pudiera presentarlo con aparente normalidad.