Un vecino de la calle Francisco Gourie, de Las Palmas de Gran Canaria, está el hombre que no cabe en sí del "mosqueo" que se cogió hace unos días tras ser interrogado por un policía local que más parecía un agente de la CIA. Y es que al hombre no se le ocurrió mejor solución que llamar al 092 para dar cuenta de que una de las excavadoras que participan en las obras de ampliación de aceras de su calle se había pasado de la raya y hecho un socavón en la pared de una casa protegida. Como buenos agentes de la autoridad se presentaron de inmediato, en eso no hay pegas. Donde las hay es en que a la hora de poner la denuncia el señor pasó a ser denunciado, a juicio del guardia, por osar quejarse del tal magna actuación municipal que lo que iba a hacer era mejorarle a él la entrada a su casa y el paseo por su calle. Vamos, que el hombre se pregunta ahora, si todos debemos cuidar el patrimonio histórico, por qué el Ayuntamiento se busca excusas para no hacerlo, o por lo menos obviar que debe hacerlo.