Los vecinos de la calle Concejal Manuel Rodríguez Acosta, una de las vías perpendiculares a la continuación del paseo de Las Canteras hacia El Confital, están que trinan con un restaurante que empezó como academia de cocina y que ha acabado por sacar mesas y sillas a la acera por si se tercia una cervecita. Claro que la terraza en cuestión, que no tiene licencia por parte del Ayuntamiento capitalino, ha ido creciendo tanto con el paso de los días que lo que impide, precisamente, es el paso de los vecinos.