No sobran las ideas para proteger el medio ambiente, y una vecina de Gran Canaria que pasó sus últimas vacaciones en Fuerteventura aporta las suyas tras quedar horrorizada y sorprendida, tal cual, por la cantidad de colillas que quedan en la orilla y enterradas en la arena. "¿No le parece que los turoperadores y agencias del ramo podrían colaborar cuidando nuestro medio ambiente y de paso cuidando su negocio? Yo creo que si", se pregunta y se contesta ella misma. "Aparte de sugerirlo en la venta de billetes, plazas hoteleras y alquileres de vehículos, deberían acompañarlo en un cenicero que a modo de bolsa recoja todas las colillas y que una vez entregadas a la vuelta del viaje sean canjeadas por puntos para una nueva ruta lúdica".