Una cosa es estar en el paro y otra es que a uno lo apaleen, dice un ciudadano que está cansado de ver cómo en las últimas semanas la colas crecen porque el personal de las oficinas de empleo no da abasto. Porque son los mismos para atender a los 110.000 inscritos de antes en una sola oficina que los 240.000 de ahora. A lo que hay que sumar las peticiones de información para el nuevo subsidio o, dice, los despedidos de Educación, el incremento de las personas con necesidades que buscan cualquier recurso para salir adelante. Lo pasan mal, insiste este ciudadano, y encima les hacemos esperar horas en la calle o les obligamos a volver varias veces. No hay derecho.