"Mire, don Fernando, todavía me dura el cabreo. El viernes pasado sobre las 14.00 horas, hora punta por cierto, con 28 grados de temperatura, a alguna mente brillante de nuestra administración se le ocurrió contribuir, si cabe más, a colapsar el centro de la ciudad organizando un simulacro de accidente que bloqueó la autovía marítima a la altura del Hospital Insular. Para no ser menos, la Policía Nacional (¡qué ironía!) con su celebración de los Santos Ángeles Custodios, cerró un tramo de Luis Doreste Silva, contribuyendo así a terminar de bloquear la autovía por el otro lado y como consecuencia, las calles adyacentes. El resultado, don Fernando, es fastidio a cientos de personas. En cuanto a mí concierne, mi hija de cuatro años y sus compañeros estuvieron una hora y media en la guagua del colegio para llegar hasta el Puerto (15 minutos de trayecto), es decir, subió a las 14.30 y llegó a casa a las 16.00 en punto, y nosotros, los padres, más de una hora en la parada esperando con el alma en vilo pensando qué estaría pasando. No hay derecho. Por favor, que alguien tome medidas para que no se vuelva a repetir". Dicho queda.