Verídico creo yo, porque así me lo cuenta una lectora de toda confianza. Esta mujer acompañaba el miércoles a una señora de 78 años de edad a la que dieron el alta en el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria. Era la una y media de la tarde y se pidió la oportuna ambulancia para el traslado hasta el domicilio. A las siete y media de la tarde, seis horas, seis, después, le dicen que la espera por el transporte sanitario se iba a demorar aún "para rato". Esta mujer, que no sale de su asombro, califica como "inumano y cruel" el trato dispensado a la paciente a la que acompañaba, que finalmente se tuvo que ir a casa en taxi. A lo mejor eso era lo que querían desde el principio. Pues haberlo dicho, oiga.