Hay cosas que pasan en Las Palmas de Gran Canaria que no son del todo normales. Lo deja bien claro un vecino: "Le cuento lo que ha ocurrido en la plaza de Santa Ana. Lunes, 9 de noviembre, unos operarios se llevan los bancos de tiras de madera, los de toda la vida y que estaban nuevos. Martes, día 10, hay unos bancos nuevos iguales que los que hay en Triana y hacen unos agujeros en el piso de piedra para anclarlos. Miércoles, día 11, los nuevos bancos están rodeados de unas cintas blancas y rojas para que nadie se siente, y llega un furgón con los bancos que habían quitado el lunes y los descargan. Jueves, 12 de noviembre, vuelven a estar los bancos antiguos y el pavimento de la plaza se ha quedado con los agujeros, ya que los anclajes de los viejos bancos no coinciden con los de los bancos nuevos y aunque los tapen con cemento queda la marca para siempre". ¿Y ahora qué?