Las colas de Vegueta traen cola, y la falta de guardias también. Y es que las obras que se llevan a cabo en Vegueta y el entorno del Teatro Pérez Galdós han convertido la zona en una ratonera y entrar al casco antiguo a primera hora de la mañana es algo así como una misión imposible. Lo que no parece de recibo es que todas las mañanas, entre las 8.00 y las 8.30 horas, se colapsen los tres carriles de la autovía marítima debido a los conductores que quieren acceder a sendos barrios y no se encuentre, en todas las inmediaciones, ni un mísero policía local que regule el tráfico e intente, al menos, agilizarlo de alguna forma. Eso en sentido sur, pero es que en el contrario pasa exactamente lo mismo en el acceso a Rafael Cabrera. Hasta casi la salida del San José llegan cada mañana las colas. Así día tras día desde hace ya casi dos meses.