La verdad es que no son pocos los ciudadanos que comienzan a estar hasta el moño de las llamadas telefónicas para ofrecer, vender, encuestar o lo que sea. Una mujer me cuenta algo que la ha dejado "cuando mínimo, perpleja, además de bastante indignada y enfadada". Esta vecina cuenta: "Esta mañana suena el teléfono y al cogerlo una señora o señorita me dice que está haciendo una encuesta y que si puedo atenderla. Le digo que no puedo y me dice que si no hay nadie más en casa. Le digo que no y me insiste en que si le puedo decir una hora en la que encuentre a alguien de entre 14 y 30 años en casa. Le digo que no puede ser y que lo siento y antes de colgar, con muy mala educación me dice: ´Adiós, antipática´. O sea, que encima que le hablo de buenas maneras, me insulta. He intentado llamar a la empresa a través del mismo número del que llama y lo deja descolgado".