Delia Jiménez
LPGC
La banda de música Barahona, en la que participan unos 45 jóvenes del barrio capitalino de Lomo Blanco, con edades comprendidas entre los 12 y 20 años, sabe lo que es nadar contra todo tipo de obstáculos en solitario. Tras 11 años en funcionamiento ha tocado, en numerosas ocasiones, ante las puertas del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través de las concejalías de distrito Vegueta-Cono sur y de Cultura. Sin embargo, los responsables municipales han sido incapaces de reconocer y colaborar, hasta el momento, con el esfuerzo y la ilusión de un montón de niños, casi todos escolares del colegio San José Artesano, de los profesores de la banda y de los propios padres.
Juan Antonio Roda, el director y uno de los tres profesores de la banda de música, explica que el grupo fue creado en 1992 a instancias de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, entidad que durante más de una década de andadura se ha convertido en mentor de la banda Barahona. Por la misma época arrancaron otras ocho bandas de música en distintos barrios de la capital, convirtiéndose el grupo musical de Lomo Blanco y la banda de San José del Álamo en los únicos supervivientes de aquella iniciativa cultural.
"Pero la música es cara y no hay que olvidar que Lomo Blanco es un barrio obrero donde las familias han hecho un esfuerzo por intentar mantener durante todo este tiempo la banda de música. Es lamentable que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria nunca se haya interesado por este proyecto que ha hecho amar la música a más de un centenar de jóvenes. La mayoría de ellos compagina la banda con sus estudios en el Conservatorio", argumenta el profesor Roda.
Los primeros instrumentos llegaron a la banda Barahona en el año 1995, procedentes de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Concretamente, dos flautas, cinco clarinetes y un saxofón. El Cabildo insular de Gran Canaria y la Caja de Canarias han sido dos de las entidades que han colaborado económicamente con la banda de música de Lomo Blanco. Sin embargo, las subvenciones son escasas y los gastos cuantiosos.
Luis Rodríguez, presidente de la banda de música Barahona, insiste en que "en este momento atravesamos una situación difícil. Nos vamos a ver obligados a reducir las 16 horas de ensayo semanal porque ya debemos dos meses de sueldo a los profesores. Tenemos un presupuesto bastante ajustado", dice Rodríguez.
El grupo musical de Lomo Blanco, que cada año capta nuevos alumnos, entre 7 y 8 años, procedentes del colegio público San José Artesano, no dispone de uniforme y las corbatas, realizadas por la madre de uno de los componentes, son el único elemento identificador de su vestuario. Los instrumentos de percusión que utilizan sus componentes son escasos y muy antiguos, mientras que carecen de atriles y de mobiliario adecuado para ensayar.
"La motivación y el amor por la música mueve a los chicos, pero necesitamos ayuda institucional para seguir. La atención prestada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha sido nula", dice Rodríguez.