RUBÉN REJA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Las navieras incrementarán a principios de diciembre hasta un 18% el recargo por combustible en el transporte. Esta tasa forma parte del flete y se diseñó para paliar las subidas del petróleo en el mercado. El Bunker Adjustment Factor (BAF) supone un desembolso actual de entre 72 y 144 euros, dependiendo si trata de un contenedor de diez o de veinte pies. Sin embargo, a partir del mes de diciembre las compañías marítimas comenzarán a cobrar trece euros más por pieza transportada con lo que este suplemento al combustible pasará a costar 85 euros para un contenedor de diez pies y hasta 157 euros un contenedor de veinte.
Además, fuentes portuarias consultadas reconocen que esta subida del BAF tendrá consecuencias sobre el coste de los fletes, que se ve directamente repercutido por la tasa del combustible. "Esta es la consecuencia más lógica a la que nos enfrentamos en los próximos meses, donde se repetirán los incrementos", asegura un representante de una naviera. Así, las previsiones más catastrofistas vaticinan un repunte del petróleo que batirá todas sus marcas. Para este invierno, los analistas cifran la oscilación del barril de petróleo tipo Brent (el de referencia en Europa) sobre los 90 dólares. Algo que rompe todas las previsiones de principios de año. La escalada del crudo, por tanto, amenaza seriamente a todas las áreas del transporte (marítimo, aéreo y terrestre) y a la industria.Las previsiones, no obstante, se encuentran ante una encrucijada donde la demanda energética de mercados altamente dinámicos como el indio o el chino pasarán factura a corto plazo al resto del planeta.
Los expertos consultados confían, sin embargo, en que el invierno no sea especialmente duro para que no suba aún más la demanda típica de este período del año. Además, los economistas señalan que la ralentización global que protagoniza la propia economía podría reducir el consumo y, por tanto, la demanda de oro negro. Por su parte, el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios de Las Palmas (CCE), Sebastián Griseleña, rechaza un canon "que un buen día alguien se inventó y que repercute sobre el precio de los artículos".
Pese a todo, la carestía actual del petróleo será traspasada en pocas semanas sobre el bolsillo de los conductores, a los que llenar el tanque les costará más caro. Por su parte, el transporte terrestre también tendrá que trasladar el aumento del carburante sobre las tarifas, ya que este colectivo entrará en pérdidas, denuncia un transportista del sector, puesto que "nuestras previsiones a principios de año no eran tan alarmistas". De hecho, este colectivo cerró muchos contratos con un precio del combustible "que no era ni de lejos los 90 dólares con los que ha cotizado el barril de petróleo durante esta semana en el mercado".