Valleseco recupera sus históricas carreras de caballos en La Laguna
El espectáculo se desarrolló ayer dentro y fuera del circuito hípico
23:00
JAVIER BOLAÑOS - VALLESECO.
Valleseco recuperó ayer sus históricas carreras de caballos en La Laguna. La jornada hípica reunió a numerosos amantes de la competición y a quienes organizaron asaderos en esta área recreativa, que disfrutaron del espectáculo dentro y fuera del circuito.
El hipódromo de La Laguna de Valleseco fue ayer una fiesta, donde no faltó la rivalidad de los jinetes, el espectáculo del locutor-animador, el olor a chuleta y familias enteras con niños disfrutando de juegos infantiles. Trece caballos se disputaron los premios dispuestos por el Ayuntamiento en las seis carreras que se celebraron durante la mañana.
Y, como suele ocurrir donde hay premios en metálico de por medio y la rivalidad de cualquier competición, la polémica no faltó, con la anulación de la cuarta carrera porque los participantes no obedecieron las órdenes de los jueces.
Pero, por encima del espectáculo hípico, el locutor-animador mantuvo con sus ocurrencias en vilo el graderío. De la boca de Catire salía todo un repertorio de expresiones como: "El color blanco del caballo de Compostela", "A ver si hacemos una salida bonita. Pero... yo no veo la bandera ni veo nada", "La carrera del próximo día pasado.
¿Qué día fue?", "La amazona propietaria de su caballo, de ella misma, Cristina", o cuando avisa de la llegada del jockey a lomos de su caballo para prepararse para la salida y ante la espera, el propio jinete le dice que su nombre es "Gonzalo" a grito pelado a su paso por la tribuna.
SORTEO. Y, todo ello, con los esporádicos, "¡Música, jefe!" y en ocasiones veía el "ataque" del caballo que iba retrasado, cuando la distancia no hacía más que acrecentarse a cada zancada del animal. Pero, sobre todo, "el no apto para cardiacos" que se le escapaba en los momentos de máxima tensión y que, como fueron tantos, debe tener a alguno todavía al borde de un soplo en el corazón.
Pero, no importa, Catire cumplió con la misión encomendada de mantener el ánimo de los aficionados. Incluso, cuando hubo que poner orden. En la cuarta carrera, "no hicieron las cosas bien, y no cobraron; porque, como mi padre decía, quien no trabaja no come", según rezaba en su librillo.
Los ganadores fueron la yegua Rumbera, Piolín, Dafore, Rizado y Zalamero. Y también hubo un sorteo de una oveja pelibuey, que fue para el número 328, que había comprado Asunción Ramírez. "Un aplauso para ella, que ahora va a tenerle que dar de comer".
El espectáculo fue seguido de cerca por el primer teniente de alcalde, Francisco Rodríguez, que colaboró en el reparto de premios y en anunciar la próxima competición en un mes.
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