M. J. MONZÓN - VALLESECO.
Mª del Carmen recorre cada día la estrecha vereda que lleva a la casa de Luis Betancourt, vecino de Valleseco y uno de los primeros en beneficiarse del programa Comidas sobre ruedas que ha impulsado el Ayuntamiento.
Luis tiene 70 años y desde hace algún tiempo vive solo. Hasta no hace mucho cuidaba de sus tierras y se preparaba la comida, pero debido a su enfermedad [padece diabetes], ya no puede cuidarse él mismo, por lo que ahora, gracias a la iniciativa del Consistorio, cada día, sobre las doce y media del mediodía, espera la llegada de Mª del Carmen con su bandeja y con ella, un almuerzo saludable en el que se tiene en cuenta su enfermedad.
Como Luis, otros nueve vecinos y vecinas de Valleseco, con distintos grados de dependencia, participan en este programa, y cada día esperan a Mª del Carmen Hernández, la auxiliar chófer que se encarga de transportar la comida y dejarla en la misma mesa de los beneficiarios.
En la pequeña furgoneta, debidamente acondicionada para el transporte de comidas, Mª del Carmen lleva las bandejas que han sido preparadas en la cocina del centro de mayores de Valleseco, una tarea que corresponde a María Tomasa Arencibia, la cocinera del programa, que tiene encantados a los usuarios por la calidad de la comida, un menú distinto para cada día.
Ayer lunes, por ejemplo, tocaba potaje de berros, arroz amarillo con carne y la fruta de postre, que nunca falta. Los beneficiarios del programa pagan dos euros diarios por el servicio, que funciona de lunes a sábado, y que les asegura una buena comida en la que se tiene en cuenta las necesidades nutricionales de cada usuario. Así, en la de Luis, se tiene muy en cuenta la diabetes que padece, y se le sirven los alimentos más adecuados para él.
DESPLAZAMIENTO DIARIO. Algunos días, Mª del Carmen hace el recorrido acompañada de Olga Monzón, la trabajadora social encargada de hacer el seguimiento del programa.
La mayoría de los usuarios viven en zonas céntricas, casi pegados a la orilla de la carretera, por lo que el reparto no tiene mayor complicación, pero junto con Luis, otros dos vecinos viven el zonas más alejadas y el recorrido en esos casos es algo dificultoso, sobre todo cuando llueve, ya que hay que transitar por caminos sin asfaltar, inundados por el barro, pero estos pequeños obstáculos sólo logran aumentar la satisfacción para las trabajadoras del programa, que aseguran que este contacto con las personas mayores es fuente de una gran alegría diaria. Y es que en Valleseco están muy orgullosos de esta iniciativa, pionera en la isla y que está subvencionada por el Cabildo de Gran Canaria.
Este particular servicio de comida a domicilio, aunque sólo hace unos días que funciona, está teniendo un gran éxito, por lo que el Ayuntamiento espera conseguir incrementar el número de usuarios, para poder llegar al mayor número de personas dependientes del municipio, al tiempo que también se espera mejorar su funcionamiento, corrigiendo los errores.
También se han establecido una serie de normas, como que los usuarios tengan un microondas, ya que además de las bandejas isotérmicas, también se cuenta con cubetas que pueden calentarse directamente en el microondas, por lo que se puede dejar al usuario la comida del fin de semana o de los festivos.
El programa Comida sobre ruedas no sólo garantiza una alimentación adecuada a las personas dependientes, sino que también incide en la eliminación de los riesgos diarios de accidentes, y se evita el deterioro de las condiciones de vida de los usuarios, ya que tanto Mª del Carmen con sus repartos y Olga con sus visitas, se encargar de vigilar la evolución de los usuarios.
Para Luis, que no puede salir de su casa, este programa es una bendición, ya que le permite seguir viviendo en el lugar donde ha hecho su vida, y ello conlleva que siga mirando al futuro con ganas de vivir.