MIGUEL F. AYALA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
El grancanario David Sainz está aún que no se lo cree del todo a raíz del éxito obtenido con la serie para internet Malviviendo, que él ideó y ahora realiza junto a unos amigos en Sevilla a un coste bajísimo -40 euros el primer capítulo- pero con una calidad y frescura admirable. Esta semana, más de 400.000 personas se habían descargado ya el primer episodio de ese producto original, gamberro, juvenil, muy realista y con alguna dosis de humor negro que nació precisamente como queja ante la nefasta situación laboral con que se enfrentan muchos jóvenes que deciden dedicarse al medio audiovisual.
Con mucha imaginación y sin muchos más recursos, David Fernández Sainz-Rozas, nombre completo del creador y protagonista de Malviviendo, estrena mañana 29 de diciembre en la web malviviendo.com el segundo capítulo de la serie, cuyo coste de producción asciende en este caso a 80 euros. "En este rodaje ya pudimos comernos un sandwich", bromea el propio David, de visita en Las Palmas de GC estos días para festejar con su familia y amigos las navidades.
"La serie es buena porque nos hemos reunido un grupo de gente superválida.
Todos", dice, "somos grandes talentos y decidimos que la mejor manera de demostrarlo era rodando un proyecto como éste", que cuenta la vida y milagro de un estudiante de Medio Audiovisual en el CEA de Sevilla al que llaman el Negro y que, ante la falta de oportunidades laborales, se saca un dinero extra trabajando de aparcacoches -gorrillas en la Península y en Malviviendo-.
Jesús el Negro, papel que interpreta David, reflexiona abiertamente sobre su situación y la de sus compañeros de tropelías a través de las experiencias que conoce de cada uno de ellos.
Junto a él, Antonio Velázquez y Carlos Medrano, que interpretan a el Zurdo y el Postilla y que, como David, tampoco son actores profesionales.
CAMELLOS Y NARCOLEPSIA. El Zurdo es un camello mítico sevillano que vende a "los pijos de la facultad orégano por maría", explican en la serie, y el Postilla se busca la vida robando, aprovechando que es cleptómano y pese a que sufre narcolepsia, lo que le hace quedarse dormido incluso durante los robos.
Estos son los dos amigos de el Negro junto a el Mateo, papel que interpreta Manuel Noguera, enganchado a la heroína pero antigua promesa de la danza clásica, a quien presentan en Malviviendo como "el dorado bailarín dopado".
Sainz, durante la entrevista, denuncia la falta de oportunidades laborales entre los jóvenes, "en especial en el sector audiovisual", y explica que fue precisamente esa carencia el motor que impulsó el proyecto Malviviendo. "Quien tenía una cámara la puso, quien tenía un aparato de sonido, también. Otro tenía un coche... Con lo que había", recuerda Fernández Sainz-Rozas, "empezamos a rodar". Confiesa entre bromas que los 40 euros que costó el primer episodio "lo gastamos en gasolina".
Si el hambre aguza el ingenio -y los porros aguzan el hambre (lo entenderá quien haya visto la serie)-, David y su equipo han debido de pasar alguna penuria que otra estos meses atrás, teniendo en cuenta la factura casi cinematográfica de Malviviendo, la acertada voz en off, el manejo de la cámara, la elección musical o los guiños televisivos a las series Dexter -genial cambiar bacon por chorizo- o Héroes en los títulos de crédito o la rotulación.
Bajo la dirección de David, el equipo ha estado fino en el primer episodio y como no tienen ni para camerino, todavía no hay peleas entre el elenco.